24 abril 2014

Regalo 62: Equipado para vencer.



Por: Víctor Rafael

Para quien piensa en sus sueños como un imposible de seguro encontrará en el camino mil y una excusa para dejar de trabajar por ellos. Por otra parte quien ve en el camino la posibilidad de llegar a su sueño de seguro encontrará la manera de alcanzarlo.

La pasada semana recibí una sorpresiva pero agradable visita en la escuela donde estoy haciendo mi práctica docente. Hasta mi salón llegó un niño que sin lugar a dudas ha visto en su impedimento no una limitación sino una herramienta de aprendizaje y crecimiento. Al momento de nacer los doctores se dieron cuenta de que Alex había llegado al mundo sin el fémur en su pierna izquierda, tiempo después ésta fue amputada en su totalidad. Dado a esta situación ha tenido que aprender a manejarse con una pierna y su prótesis. Ha luchado desde muy pequeño contra diagnósticos y personas demostrando que para él no hay limitaciones.

¿Cuál es su mayor sueño? Su mayor sueño es llegar a la Major League Baseball (MLB) por sus siglas en inglés y jugar para los Yankees de Nueva York. Es un excelente pelotero y a su corta edad a superado todas las expectativas. ¿Cuál es su mayor deseo? En una conversación, llegamos a la conclusión de que él quiere que cada persona reconozca que las limitaciones  no existen. Quiere probarle al Mundo que no existen las limitaciones para personas que trabajan por lo que quieren con el corazón.

Agradecido con Dios por lo afortunado que soy, por haberme cruzado en el camino con éste niño emprendedor, quiero invitarte hoy a ver una posibilidad en todo lo que haces. Para alcanzar el éxito es necesario confiar en el plan de Dios, creer en ti y aprender a transformar los obstáculos en oportunidades. Hace falta reconocer que no existen limitaciones. Éstas son solo una historia creada por el miedo a fracasar. A fin de cuentas,  no siempre gana quien más fuerza tiene, pero en toda ocasión quien es guiado por la determinación en el camino hacia sus sueños, triunfa.

Éste momento que estás viviendo es el que Dios escogió para que comenzaras a transformar cualquier pensamiento negativo por uno positivo. Fuiste equipado para vencer. Vive feliz, con entusiasmo y confiando cualquiera que sea tu situación. Aprende a disfrutar los momentos de escases y también los de abundancia. Transforma las limitaciones en oportunidades. Los miedos en ganas de caminar. Tus intenciones en acción y nunca olvides que “todo lo puedes en Cristo que te fortalece.” (Filipenses 4:13)





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En el Festival Torito Plata de Cayey

16 abril 2014

Regalo 61: Lo que aprendí del fracaso.

Por: Víctor Rafael

Para Dios. Gracias por tu eterna bendición. Lo que en algún momento pensé que sería el fin, se convirtió en la cara de un nuevo camino. ¡Aceptado en el Programa Graduado de Consejería en Rehabilitación de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras!

            La mejor parte de las veces que he fracasado es lo que aprendí. Como a todo, día a día estoy expuesto a la posibilidad de fracasar y no por eso precisamente voy a dejar de enfrentar los retos de la vida. Contrario a eso, debo armarme de fuerza, valor y fe para aprender a ver tanto en lo bueno como en lo malo la posibilidad de ser bendecido no importa que.
            El pasado año tomé dos veces el examen de admisión a estudios graduados. Requería una puntuación mínima para entrar a mi primera opción. Lo tomé dos veces y dos veces fracasé en el intento. El resultado de ese examen no dice nada sobre mi persona, pero aún así no pude dejar de sentirme como cualquier persona fracasada se siente. Ahora estaba obligado a volver mi mirada hacia una segunda opción y no sólo eso, también estaba siendo probado una vez más por Dios. Era una invitación, que a simple vista no alcancé a ver en aquel momento, para confiar en su plan. Tomé una decisión por mi segunda opción y finalmente, el pasado viernes, fui aceptado al grado de maestría que solicité.
            Ahora me encuentro feliz y me siento bendecido por la oportunidad que he recibido. Y pensando en cómo se han dado las cosas, definitivamente éste era el lugar donde pertenezco, el otro es el lugar por el que debía pasar para reconocerlo. Desde aquí puedo ver y cumplir con lo que entiendo es mi propósito en la vida.
            Es grande la manera en que Dios actúa a través de todo lo que me pasa diariamente. Dios amarra su vida y la mía utilizando las experiencias que vivo como un cordón inquebrantable. Cuando caigo, ahí está. Igual pasa cuando sonrío, lloro o fracaso. Lo mismo hace contigo. Juega contigo a que lo aprendas a ver en todo lo que vives. Ganas cuando aprendes a reconocer la bendición aún en el momento de la derrota.
            Es difícil y lo sé porque lo he vivido que es sumamente doloroso fracasar. Niños, jóvenes y adultos fracasan diariamente lo que convierte éste evento en algo más común de lo que pienso. Por alguna razón u otra en lo primero que pienso cada vez que fallo es en que el Mundo se va a terminar. Los sentimientos que evoca la pérdida de lo que pensaba correcto me hacen detenerme por un tiempo. Entonces recuerdo que alguien alguna vez me dijo; “Ten los brazos siempre abiertos para recibir todo lo que la vida tiene para ofrecerte...y déjalos así, abiertos, porque hay cosas que como llegan, se tienen que ir.” Se tienen que ir no para hacerme sufrir. Se va porque ya cumplió su misión en mi vida, porque es momento de que vea una nueva temporada.

            No sé por lo que has pasado, o por lo que estás pasando. Es posible que en este momento de tu vida hayas fracasado en alguna área. Una relación, tus planes cambiaron repentinamente, un familiar partió, una amistad se quebró. Podría continuar dando ejemplos pero no… no es para lo que estoy escribiendo hoy. Hoy te escribo para decirte, llora, grita, date permiso de sentir el fracaso de cerca. Desahógate y cuando te sientas listo o lista déjalo ir. Acto seguido mantén tus brazos abiertos, no te cierres a la posibilidad de ver en el momento de dolor la bendición de Dios sobre ti. El fracaso, el final, cuando algo termina abre espacio para que algo nuevo venga sobre ti. Confía.


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10 abril 2014

Regalo 60: Después de la muerte.

Por: Víctor Rafael

            El acto más sencillo y desprendido de amor puede sin duda llegar a lo más profundo del corazón de la gente que te rodea. Lo que haces hoy, repercutirá eternamente en la vida de muchos. Si tuvieras la oportunidad de dejar un legado en la vida de alguien, ¿de qué tipo sería?
El martes de esta misma semana tuve la oportunidad de contactar a un joven a través de una llamada telefónica. Hace aproximadamente dos años que no sabíamos el uno del otro así que fue una experiencia especial. Yo había sido su líder de grupo pequeño durante un retiro para jóvenes. Fueron tres días intensos, de mucho trabajo en los cuales tuvimos la dicha de conectar entre nosotros.  Han pasado dos años desde aquel momento, pero él sigue creyendo en mí, confía en mí como si nos viéramos todos los días, me respeta y sobre todas las cosas recuerda diariamente el legado que una vez dejé en su vida.
            Más que la alegría de haberle servido en algún momento, me llenó en gran manera el hecho de que lo que aprendimos juntos durante un fin de semana le sirvió para ser mejor persona hoy. Dos años después recuerda el camino que se le mostró y mejor aún, honra lo que una vez recibió trabajando día a día para dejar su propio legado aquí en la Tierra.
            Llegará el día de partir. Esto no tiene nada que ver con la muerte. Muchas veces debido a circunstancias que no están bajo nuestro control nos separamos de las personas. A veces por algún tiempo, pero muchas otras, la vida jamás vuelve a unirnos. Es real el hecho de que no tenemos control sobre las circunstancias, pero es más real aún el hecho de que tenemos en nuestras manos la oportunidad de dejar un legado en la vida de cada una de las personas que nos rodean tan grande como el amor mismo.
            La invitación para hoy te reta a moverte del espacio de la superficialidad. Te llama a despertar tu lado humanitario y busca provocar que manejes cada segundo de tu vida desde el amor. Te invito a hacer una elección por la empatía, estoy seguro de que sería de gran valor para muchas personas que abrieras tu corazón y le regalaras un poco de ti. Tengo la certeza de que tienes mucho para dar a los demás.  Está en tus manos la oportunidad de crear lazos con las personas tan fuertes que incluso después que la vida los separe permanezcas presente. El día que decidas aportar significativamente a la vida de las personas comenzarás a vivir.

            En tus manos está. Eres llamado a buscar la vida eterna, sin embargo, mientras estemos gozando de vida, tienes la tarea de dejar un legado aquí en la Tierra. Has sido llamado a permanecer en el recuerdo de la gente… incluso después de la muerte.


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03 abril 2014

Regalo 59: Valió la pena.

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Por: Víctor Rafael

            Imagina que estás frente a un barranco y que alguien poco a poco va empujándote por la espalda hacia el vacío. Ante está desesperante situación sólo tienes dos opciones: La primera salir corriendo, la segunda hacerle frente a lo que estás viviendo y buscar una manera de salir.
            Así son los problemas que afrontamos día a día. Son como un enemigo que nos empuja hacia un abismo que atenta contra nuestro bienestar. Hay momentos en la vida que las situaciones que experimentamos son tantas que nos hacen pensar que abandonarlo todo es la solución, lo que no sabemos es que Dios sólo permite esas situaciones para hacernos crecer. Por amor somos expuestos a los problemas con la intención de que aprendamos a transformarlos en oportunidades.
            Diariamente y a lo largo de la vida los problemas se hacen presente. Como si se tratara de un juego, no termino de resolver uno, cuando ya tengo el otro encima. No, no es que el mundo tenga una guerra contra mí, tampoco es que existe un plan malévolo en mi contra. Sencillamente Dios está trabajando conmigo, formamos un equipo en el que el objetivo principal es formar mi carácter.
            Hace muy poco tiempo comprendí que salir corriendo cada vez que “las cosas se ponen malas” no es la mejor opción, en efecto, realicé que no estará jamás dentro de mis opciones. Al momento que salía corriendo todo quedaba “resuelto”, sin embargo al pasar unos días me daba cuenta de que todo seguía igual. Esta conducta me hundía cada vez más en los problemas y hacía que la vida se viera superficial. Me escondía tras el miedo y desde allí no me permitía ver el valor real de los eventos que vivía.
            Te invito en el día de hoy a abrazar estos momentos de dificultad con amor porque es a través de cada uno de ellos que nos convertimos en mejores personas.  Cuando los problemas llegan no es tiempo de correr en dirección contraria, es momento de asumir posturas. Es el momento de luchar con nuestros miedos, haciéndoles ver que no son más grandes que nosotros. Cuando somos expuestos a estas situaciones es momento de actuar con valentía, de hacer frente y a su vez es momento de avanzar.
Cada problema es una oportunidad para vencer. Aprende a ver en cada problema la oportunidad de crecer, de valorar cada momento, de ser feliz. Actúa ante las situaciones adversas de la vida de manera tal que al superarlas puedas decir, valió la pena.


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