21 julio 2014

El día que dejé de sentir a Dios.

  • El día que dejé de sentir a Dios en mi vida aprendí que Él no es un sentimiento, es una realidad.
    A través de la historia cientos, miles de Cristianos y Cristianas han expresado haber atravesado por algo llamado, desierto espiritual. La Madre Teresa de Calcuta, por mencionar a alguien de nuestros tiempos, confesó en diversas ocasiones haber vivido por años la experiencia del llamado Desierto Espiritual. Job, narró en su libro cómo se sintió y la desesperación que experimentó al ver cómo perdió todo. David, en el Salmo 10: 1 le cuestionó a Dios; “¿Por qué estás lejos, oh Señor, Y te escondes en el tiempo de la tribulación?”. Incluso Jesús expresó en la cruz; “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27: 46). Todos en algún momento sintieron un vacío tan grande en su corazón que se pensaron solos.

    Es interesante porque cuando vamos a lo físico o concreto un desierto no es otra cosa que un espacio seco, árido, solitario y con poca vegetación. Pero no es de ese desierto del que quiero hablarte, mucho menos ese el desierto por el que atravesaron estas personas, no es por el que atravesé recientemente, el Desierto Espiritual del que hablamos se podría definir como la “ausencia de Dios en la vida humana” en pocas palabras es como si Dios en algún momento hubiese pensado que esconderse de nosotros fuese una bonita idea. Aunque Dios no juega a las escondidas, sí prueba nuestra fe y en ocasiones se mantiene en silencio mientras observa.
    Es posible que tú en algún momento hayas experimentado también la aparente desaparición de Dios, o como si fuera poco, es probable que en este preciso momento estés caminando por el desierto. Cosas como, la pérdida del sentido de la vida, desánimo, confusión, angustia, soledad e insensibilidad se han vuelto la regla de tus días y buscas desesperadamente una salida a todo esto.
    Recientemente atravesé por esto, sé lo que se siente y sobre todo sé lo importante que es tratarlo. Y aunque no hay un antídoto para evitar pasar por el Desierto es de suma importancia que en medio del Desierto reconozcas la brújula que te ayudará a salir. Aquí tres cosas que me apoyaron en medio de mi proceso:
    Sincérate con Dios
    “Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá.” (Mt 7:7) Es válido llorar, enojarse, patalear, pero lo más importante de todo es mantenerte firme en oración. Aunque creas que no te escucha él sí lo hace. Pareciera que tu oración rebota contra el techo de tu habitación pero no, Dios está siempre cerca. Él escucha, acoge y da valor a tu oración, pero también quiere hacerte madurar en el camino de la fe… no pierdas la certeza de lo que esperas. Confía, Dios a su tiempo hará. De eso se trata la fe.
    Busca apoyo
    “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.” (Eclesiastés 4: 9- 10) Habla con alguien de confianza, cuéntale como te sientes y sobre todas las cosas pídele que te acompañe en oración. Bien podría ser un amigo o amiga, un pastor, un sacerdote, o cualquier persona de FE en la que confíes. Habrá así más de una voz pidiendo por una misma intención, tendrás una mano amiga y alguien en quién refugiarte cuando más lo necesites.
    Reconoce a Dios
    “Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.” (Proverbios 3: 6) Busca ver la presencia de Dios en todo y él aparecerá frente a ti. Verás que en el camino siempre habrán señales que te llevarán a él. Declara que Dios está presente en tu vida y él te mostrará el camino para salir.
    En último lugar, en medio del Desierto Espiritual que atravesé escuché claramente la voz de Dios hablando a mi vida. Buscaba a Dios y no lo veía, no podía reconocerlo. Desde siempre, cuando cerraba mis ojos y meditaba, pensaba en un paraíso, en cosas hermosas, cascadas, brisa fresca, flores… esas cosas me hacían recordar a Dios. Pero Dios en su amor habló a mi corazón y dijo; “¡Hasta los cactus son parte de mi creación!” Así que ahora no se trata de que estoy pasando por el desierto, ahora se trata de reconocerlo hasta en los cactus de la vida.
    Dios está en todo lo que hacemos, vemos, sentimos, y hasta el Desierto es parte de su creación. En medio de la dificultad Dios está, en medio del dolor Dios está, en medio de la prueba Dios está… observándote, viéndote crecer, mostrándote las maneras en que Él se hace presente en la vida. El Desierto ya no representa la ausencia de Dios en mi vida, ahora es el espacio por donde Dios me acompaña en silencio para hacerme ver lo todo lo que puedo llegar a ser cuando confío en Él aunque no lo escuche.
    ¡Crecerás!



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    El día que dejé de sentir a Dios. by Víctor Rafael is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

9 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Amén Angelo! Gracias por leer.

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    2. ¡Maravillosa reflexión! Siéntete bendecido por la forma en que Dios nos habla a través de ti.

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    3. Amén, la gloria siempre es para Él !

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  2. Víctor esto está hermoso. Tú eres el autor?

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  3. Yariluz Ortiz Morales7/24/2014 12:43 p. m.

    Saludos!
    Declaro bendiciones abundantes sobre ti. Que continues siendo canal de bendicion y que sigas creciendo mas y mas en lo espiritual porque eres instrumento de Dios.
    Xoxo,
    Yariluz:)

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    1. Yari, saludos. ¡Qué bueno que leíste! Nos veremos pronto.

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    2. Amén por las bendiciones. ¡Un abrazo!

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