Por: Víctor Rafael
Ya
cayendo la noche sonó, lo miré, sonreí y finalmente contesté. La persona que estaba al otro lado del
teléfono ocupa un lugar muy importante en mi vida así que sabía, que independientemente
de lo que habláramos, esa conversación serviría para distraer la mente y pasar un buen rato. Además de la distancia
que nos separaba, podía reconocer la alegría en su voz, al mismo tiempo jugaba
a sentirme en completa calma mientras escuchaba atentamente lo que me decía,
sin pasar por alto todo el amor que nos envolvía en la conversación. Nunca pasó
por mi mente que aquella conversación guardara para mí uno de los regalos más
grandes que jamás había recibido. Un regalo para recordar cada mañana al
despertar.
Hablábamos
de todo. Hablábamos de colores, citas, libros, amor, canciones, metas y muchas
otras cosas que contribuían a la normalidad de la conversación. A modo de
tertulia, debatíamos acerca de diferentes temas e ideas que hacían que las
ganas de continuar conectados a ese aparato electrónico que nos unía en aquel
momento crecieran.
A
pesar de lo impersonal que puede llegar a ser una llamada telefónica, esta
particularmente, no lo era. Sentía como si estuviésemos uno frente al otro.
Estoy seguro que todo trataba de una conspiración de alguien más grande que
nosotros, una conspiración de parte de Dios pues todo iba tan perfectamente
alineado que de momento podía dar la impresión de que fue parte de un plan.
Hubo
un momento en que la conversación comenzó a girar alrededor de la pregunta “
¿Cómo comienzo a hacerlo?. Es curioso pues mi experiencia hasta el momento de
los seres humanos es que siempre tenemos algo que hacer, sin embargo algo que
aparenta ser mucho más grande que nosotros nos limita. Responsablemente me
incluyo a ese nutrido grupo de personas que no sabemos cómo comenzar, que no
sabemos cómo dar el primer paso.
Me
dijo con un poco de preocupación e incertidumbre “ Quiero hacerlo, en serio que
sí quiero pero no sé cómo comenzar”. Probablemente si cualquier otra persona me
dice algo como esto, sin duda alguna me hubiese dejado llevar por lo que
pienso. Pero por quien es en mi vida decidí hacer algo totalmente diferente a
lo usual. Salí por unos segundos de mi cabeza y dejé que fuera mi corazón quien
se encargara de lo que allí ocurría. Dejé de prestarle atención y cuando tuve
la respuesta la dejé salir. Le pregunté, “ ¿Sabes con cuál pie comienzas a
caminar cuando te levantas en la mañana? Pensó un poco, como si estuviese tratando
de recordarlo, luego del silencio contestó “No, no sé.” A lo que contesté
dejándome guiar por mi corazón “Cada día trae consigo una promesa. Es esa
promesa precisamente la que nos hace, aunque no recordemos con cual fue, dar el
primer paso en las mañanas. De la misma manera, todo lo que se nos presenta en
la vida trae una promesa, un regalo y es por esta razón que aunque no sepas
como comenzar, debes dar el primer paso.”
La
vida me estaba haciendo una invitación a ir tras lo que quiero. Lo que el día
me había regalado estaba justo frente a mí. Ese día descifré un acertijo
existencial que siempre había estado en medio de lo que tenía y lo que quería. Aunque a veces no sé como comenzar, debo
tomar acción sobre lo que quiero para mí.
Te
invito a que de alguna manera mires lo que la vida te está ofreciendo ya sea en
el ámbito laboral, en tu relación con tu familia, amigos, pareja y contigo
mismo, en las finanzas o área de la salud. ¿Qué está faltando de ti? ¿Por qué
no te atreves a dar el primer paso? ¿De qué te estás perdiendo por miedo a
fracasar? Si logras contestar estás tres preguntas de seguro encontraras más de
una razón para ir tras lo que quieres. Recuerda que no podemos esperar ver como terminará algo sin
antes habernos dado a la tarea de comenzarlo.

This work by Víctor R. Fuentes López is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
This work by Víctor R. Fuentes López is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Wow!!! Sin palabras por un momento...así me dejaste! La pregunta Victor...que tu quieres?????? y después que lo sabes, que vas hacer para tener lo que quieres y que nada te tenga. Que miedo nos da lanzarnos, y también me incluyo. Existe mas miedo al éxito que al fracaso. El temor a lo que vendrá después. Sin embargo no sabré, no sabrá esa persona especial en tu vida, lo que hay si no nos lanzamos. En ocasiones pierdo la confianza en mi misma, y me atrevo a decir que a muchos mas les pasa.Y creo que no me merecemos nada...el mundo se alinea en un 100% conmigo y yo no...se que entiendes de lo que hablo. Pues a soltar los pensamientos limitantes, a ser mas grande que cualquier circunstancia, a re diseñar maneras de ser y a generar de la nada, que todo llegara cuando tenga que llegar y será perfecto. Un abrazo!!!
ResponderEliminarBuen consejo. Gracias nuevamente mi hermano, y aunque solo llevas dos, ya para mi se volvió costumbre regalarme un espacio para ver que puedo aprender con tus regalos...A pesar de que tienen conclusión, nos hace una invitación permanente en nuestras vidas y también con intriga de cual será el.siguiente ;) cdt y Dios te bendiga siempre! Éxito.
ResponderEliminarExcelente!!!!
ResponderEliminarCristina y Ronald con su tema de ayer en gener-acción y tú hoy que me encuentro con este segundo regalo quieren acabar conmigo. Hermosas palabras! Love it! <3
ResponderEliminarUn abrazo mi querida Edmarie, eres PAZ!
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