Por:
Víctor Rafael
Recuerdo haber
estado sentado sobre las escalinatas de un plaza pública. La noche estrellada,
la brisa fresca, una canción que alcanzaba a escuchar, lejos, pero clara, me
acogían con amor. ¿Que si estaba solo? No, me acompañaba un nutrido grupo de
jóvenes. A mano izquierda ella, una gran amiga. A mi derecha él, quien de un
momento a otro se paró frente al grupo y comenzó a hablarnos. Se presentó y nos
regaló a todos lo mejor de sí.
Hace un año y algunos días que lo conozco.
Metió su mano en el bolsillo, sacó una batería y nos la mostró. Comenzó por
decirnos que la batería tiene un lado positivo y otro negativo. Hasta ese punto
no había dicho nada que fuese nuevo ni para mí, ni para ninguno de los allí
presente. De inmediato hizo una comparación de la batería con la vida humana,
específicamente, el área de las relaciones y aquí es donde está el regalo. Dijo
“Me relacionaba antes con las personas de la siguiente manera. Acostumbraba a
ponerles cargas negativas a las personas que querían entrar a mi vida, sin
haberlas conocido antes.” ¿Por qué le ponías cargas negativas a la gente? Se
preguntó él mismo, respiró y contestó “Por mis experiencias pasadas. Las
personas no se quedan para siempre, me he entregado y cuando se van me duele.”
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| Foto: Jeffrey Reyes |
1. Los que
permanecen: De seguro tienes más de un buen amigo. Es esa persona que ha dado
su cien porciento en cada cosa que emprenden juntos. Es la persona que dice
aquí estoy, yo te ayudo. Es alguien a quien le puedes confiar tus secretos más
íntimos, es un hombro al llorar, una mano al caer y un oído cuando más lo
necesitas.
2. Los que quedaron
bien: Son las personas que de alguna manera u otra te enseñaron algo de sí. Sin
embargo hoy ya no contamos con ellos en nuestra vida. El tiempo, las exigencias
de la vida, las prioridades o muchas
otras razones los apartaron de nosotros.
3. Los que quedaron
mal: Son estas personas las que hieren y fallan a nuestra confianza. Son
personas que estuvieron de cerca en algún momento de nuestra vida y hoy ya no
están. Podría parecer que nos hicieron daño, son las personas por las cuales
hoy se nos hace difícil confiar, amar o perdonar.
4. Los que
partieron: Son esas personas que partieron a la morada del Señor. Con ellos nos hubiese gustado
compartir un poco más. Nos dolió su partida, nos negamos a lo que pasó, sin
embargo no pudimos hacer nada ante el irreversible ciclo de la vida. Estas
personas que nos enseñaron tanto, las recordamos con amor y con la esperanza de
volverlos a ver.
Si lograste
identificar una persona para cada uno de estos cuatro tipos de personajes en
nuestra vida, lo que el día me regaló es para ti. Aquel muchacho que a través
de aquella batería me mostró esto, terminó su plática diciendo “Una vez un
amigo me dijo; No toda persona que llega a tu vida, llega para quedarse
eternamente. Las personas llegarán, te enseñarán, aprenderás. Algunas permanecerán,
otras quedarán bien, quedarán mal y otras partirán.”
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| Foto: Jeffrey Reyes |
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Tu escritura siempre me refresca! Te amo <3
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