30 mayo 2013

Regalo 15: Río abajo.




Por: Víctor Rafael

            Me senté sobre una piedra a la orilla del río a observar como la corriente arrastraba a unos pececitos color rojo rubí. La fuerza del agua es impresionante, nunca se detiene ante nada. Siempre busca la manera de escabullirse entre los obstáculos frente a ella para seguir adelante. Ante tal fuerza me quité mis zapatos, enrollé mi mahón a media pierna y dejé que el agua me acariciara los pies mientras meditaba rodeado de piedras, árboles, aire fresco y sol.
            Las piedras a la orilla de aquel río, en representación de quienes viven alejados de todo y de todos buscando refugio en la zona cómoda, estaban opacas, ásperas y llenas de líquenes. Parecía como si ellas hubiesen estado huyendo del agua, como si tuviesen miedo de sumergirse en la profundidad del aquel río. Pasados algunos minutos, me venció la tentación, el río me llamaba y me dejé llevar por él. Confieso que lo primero que hice fue tocar las piedras en el fondo del río. Estas últimas, a diferencia de las piedras que estaban fuera, estaban brillosas, suaves, lisas y su peculiar apariencia era un atractivo para mis ojos. Las piedras al fondo del río representan a la gente arriesgada, a quienes no importa qué, se atreven a sumergirse en el río de la vida. ¡Qué regalo! Nunca pensé que unas simples piedras guardaran para mí algo de tal magnitud. ¿Alguna vez has pensado ver la vida desde afuera? ¿Estás solo observando como la vida pasa? ¿Tienes miedo a sumergirte en la vida por lo que ya pasó?
Aquel día pensé en las veces en que por miedo, desilusión, frustraciones y experiencias pasadas he decidido ver como la vida pasa. Me dije “Si me permito ir y zambullirme y al mismo tiempo permito que la vida me suavice sería mucho más valioso para mí todo lo que hago. Viviría siempre mirando lo positivo de la vida. Yo no quiero ser una piedra áspera, fea, opaca. Quiero ser una piedra suave y lisa. Quiero sumergirme en el río de la vida.”  
¿Desde dónde estás viviendo? ¿Eres como una piedra áspera, miedosa, con temor, odio, coraje o frustraciones? Si es así, usas entonces cada uno de estos sentimientos para no ir a sumergirte en la profundidad de la vida. La manera superficial y distante en la que vives te ata día a día y te aleja de todo lo que eres, quieres o tienes. Pierdes el tiempo pensando si lanzarte o no, pasas por desapercibido que cada segundo que dejaste ir no volverá y que el verdadero valor de la vida lo encuentras cuando te atreves, sin importar lo que pasó, pase o pasará, a dejarte llevar por la corriente de la vida. 
Si vives en la orilla del río, dime entonces; 

¿Qué estás obteniendo desde la zona cómoda? 

Hoy quiero invitarte a vivir en la profundidad de la vida. Que cada cosa que hagas sea arriesgando el todo por el todo. Que las experiencias pasadas solo sirvan para llenarte de sabiduría e inteligencia. Un gran amigo alguna vez me dijo “¿Qué tal si miras las experiencias buenas como bendiciones y las malas como lecciones? La vida seguramente tendría un significado diferente.” Que en lugar de endurecerte, la vida te suavice. Déjate arrastrar por las bendiciones y lecciones que la vida tiene para ti. Déjate suavizar por lo que día a día ocurre a nuestro alrededor. ¿Vives dentro o fuera del río? No lo sé, mientras tanto,  te espero río abajo en la profundidad de la vida en lo que decides que hacer. 

            



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