Por:
Víctor Rafael
Me
senté sobre una piedra a la orilla del río a observar como la corriente
arrastraba a unos pececitos color rojo rubí. La fuerza del agua es
impresionante, nunca se detiene ante nada. Siempre busca la manera de
escabullirse entre los obstáculos frente a ella para seguir adelante. Ante tal
fuerza me quité mis zapatos, enrollé mi mahón a media pierna y dejé que el agua
me acariciara los pies mientras meditaba rodeado de piedras, árboles, aire
fresco y sol.
Las
piedras a la orilla de aquel río, en representación de quienes viven alejados
de todo y de todos buscando refugio en la zona cómoda, estaban opacas, ásperas
y llenas de líquenes. Parecía como si ellas hubiesen estado huyendo del agua,
como si tuviesen miedo de sumergirse en la profundidad del aquel río. Pasados
algunos minutos, me venció la tentación, el río me llamaba y me dejé llevar por
él. Confieso que lo primero que hice fue tocar las piedras en el fondo del río.
Estas últimas, a diferencia de las piedras que estaban fuera, estaban
brillosas, suaves, lisas y su peculiar apariencia era un atractivo para mis
ojos. Las piedras al fondo del río representan a la gente arriesgada, a quienes
no importa qué, se atreven a sumergirse en el río de la vida. ¡Qué regalo! Nunca
pensé que unas simples piedras guardaran para mí algo de tal magnitud. ¿Alguna
vez has pensado ver la vida desde afuera? ¿Estás solo observando como la vida
pasa? ¿Tienes miedo a sumergirte en la vida por lo que ya pasó?
Aquel día pensé en
las veces en que por miedo, desilusión, frustraciones y experiencias pasadas he
decidido ver como la vida pasa. Me dije “Si me permito ir y zambullirme y al
mismo tiempo permito que la vida me suavice sería mucho más valioso para mí
todo lo que hago. Viviría siempre mirando lo positivo de la vida. Yo no quiero
ser una piedra áspera, fea, opaca. Quiero ser una piedra suave y lisa. Quiero
sumergirme en el río de la vida.”
¿Desde dónde
estás viviendo? ¿Eres como una piedra áspera, miedosa, con temor, odio, coraje
o frustraciones? Si es así, usas entonces cada uno de estos sentimientos para
no ir a sumergirte en la profundidad de la vida. La manera superficial y
distante en la que vives te ata día a día y te aleja de todo lo que eres, quieres
o tienes. Pierdes el tiempo pensando si lanzarte o no, pasas por desapercibido
que cada segundo que dejaste ir no volverá y que el verdadero valor de la vida
lo encuentras cuando te atreves, sin importar lo que pasó, pase o pasará, a
dejarte llevar por la corriente de la vida.
Si vives en la orilla del río, dime
entonces;
¿Qué estás obteniendo desde la zona cómoda?
Hoy quiero
invitarte a vivir en la profundidad de la vida. Que cada cosa que hagas sea
arriesgando el todo por el todo. Que las experiencias pasadas solo sirvan para
llenarte de sabiduría e inteligencia. Un gran amigo alguna vez me dijo “¿Qué
tal si miras las experiencias buenas como bendiciones y las malas como
lecciones? La vida seguramente tendría un significado diferente.” Que en lugar
de endurecerte, la vida te suavice. Déjate arrastrar por las bendiciones y
lecciones que la vida tiene para ti. Déjate suavizar por lo que día a día
ocurre a nuestro alrededor. ¿Vives dentro o fuera del río? No lo sé, mientras
tanto, te espero río abajo en la
profundidad de la vida en lo que decides que hacer.
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