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Por:
Víctor Rafael
Imagina
que estás frente a un barranco y que alguien poco a poco va empujándote por la
espalda hacia el vacío. Ante está desesperante situación sólo tienes dos
opciones: La primera salir corriendo, la segunda hacerle frente a lo que estás
viviendo y buscar una manera de salir.
Así
son los problemas que afrontamos día a día. Son como un enemigo que nos empuja
hacia un abismo que atenta contra nuestro bienestar. Hay momentos en la vida
que las situaciones que experimentamos son tantas que nos hacen pensar que
abandonarlo todo es la solución, lo que no sabemos es que Dios sólo permite
esas situaciones para hacernos crecer. Por amor somos expuestos a los problemas
con la intención de que aprendamos a transformarlos en oportunidades.
Diariamente
y a lo largo de la vida los problemas se hacen presente. Como si se tratara de
un juego, no termino de resolver uno, cuando ya tengo el otro encima. No, no es
que el mundo tenga una guerra contra mí, tampoco es que existe un plan malévolo
en mi contra. Sencillamente Dios está trabajando conmigo, formamos un equipo en
el que el objetivo principal es formar mi carácter.
Hace
muy poco tiempo comprendí que salir corriendo cada vez que “las cosas se ponen
malas” no es la mejor opción, en efecto, realicé que no estará jamás dentro de
mis opciones. Al momento que salía corriendo todo quedaba “resuelto”, sin
embargo al pasar unos días me daba cuenta de que todo seguía igual. Esta
conducta me hundía cada vez más en los problemas y hacía que la vida se viera
superficial. Me escondía tras el miedo y desde allí no me permitía ver el valor
real de los eventos que vivía.
Te
invito en el día de hoy a abrazar estos momentos de dificultad con amor porque
es a través de cada uno de ellos que nos convertimos en mejores personas. Cuando los problemas llegan no es tiempo de
correr en dirección contraria, es momento de asumir posturas. Es el momento de
luchar con nuestros miedos, haciéndoles ver que no son más grandes que
nosotros. Cuando somos expuestos a estas situaciones es momento de actuar con
valentía, de hacer frente y a su vez es momento de avanzar.
Cada problema es
una oportunidad para vencer. Aprende a ver en cada problema la oportunidad de
crecer, de valorar cada momento, de ser feliz. Actúa ante las situaciones
adversas de la vida de manera tal que al superarlas puedas decir, valió la
pena.
@victor_rafael9 | Lo que el día me regaló © 2014
Regalo 59: Valió la pena. by Víctor Rafael is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

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