Por:
Víctor Rafael
Para vivir mejor no hace falta cambiar
nuestras circunstancias pero sí reenfocar nuestra visión. Las situaciones que
vivimos son muchas veces el resultado de nuestras elecciones y la manera en que
escogemos ver esos eventos es lo que determina el sentido de la vida.
El fin de semana pasado estuve sirviendo
en un retiro juvenil en Puerto Rico. Una de las jóvenes escogió irse del evento
por razones personales. El equipo completo enfocó su atención en esa joven y de
alguna forma desplazamos por un momento a los 39 jóvenes restantes para atender
la situación que envolvía a quien libre y voluntariamente había escogido irse. En
la reunión de equipo al día siguiente, durante el resto del retiro e incluso
días después del evento, se diluían las experiencias positivas que vivimos
porque “no pudimos retener” a aquella joven que sin nosotros saberlo, cumplió
con su misión al momento de partir. La joven llegó y se fue… nos enseñó.
Muchas veces, afanados por los
situaciones de la vida, enfocamos nuestra mirada en una sola dirección. Escogemos
ver únicamente aquello que le resta a lo que hacemos o le damos más importancia
a lo que no aporta. Nos arrodillamos delante de Dios pidiéndole más y más, sin
darnos cuenta que la solución está en reenfocar nuestra mirada. Nuestra
intención, cargada de ambición, busca descuidar lo que ya tenemos por algo que
o no nos pertenece o sencillamente ya no está. Es como si dijéramos; “Dios, tengo
39 bendiciones pero quiero esa que me falta.”. Personalmente no sé cuál es la
receta exacta para tener todo lo que quiero en mis manos, pero sí sé que
disfrutar lo que tengo aquí y ahora, en lo que viene lo próximo, me hace feliz.
El fin de semana del retiro, 39 jóvenes
conocieron a Jesús, cantaron, gozaron, fueron bendecidos de muchas maneras y
nosotros los servidores crecimos con cada uno de ellos. Queríamos que la joven
disfrutara de lo que vivimos, sin embargo, ella escogió no hacerlo. Hoy el
discurso no va dirigido a hacer mención de lo que falta, ahora valoro lo que
está presente.
El REGALO de este mes no pretende
revelarte los pasos para vivir mejor, ser feliz o evitar los problemas, no los
conozco. Lo que estás leyendo es una invitación a reenfocar tu mirada, a no
descuidar lo que es real por algo que no lo es. No te diluyas pensando en lo
que no tienes. Estoy seguro que si te dispones a mirar el todo, es mucho más lo
que tienes que lo que estás esperando. ¡Cuenta tus bendiciones y disfruta de
ellas!
Punto
de reflexión: Lo que tengo es más que lo que
estoy esperando.
Pregunta
para contestar: Consciente de lo bendecido/a que
soy, ¿Puedo hacer una lista de las bendiciones con las que cuento?
Lo que el día me regaló © 2014

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