Por Víctor Rafael
Lo más importante es lo que vas a hacer a partir de
este momento. Esto, considerando que cada día de este nuevo año es un regalo
especialmente diseñado por Dios para hacerte ganar.
Reflexionando en relación a las fiestas de
despedida de año, me di cuenta de lo mucho que esperamos para proponernos
metas. “El próximo año voy a hacer tal cosa.”, “Para el año que viene quiero
esto o aquello.” Esperamos un año entero a que sean las doce de la media noche
para celebrar y darnos permiso de movernos del pensamiento a la acción. Lo más
interesante de esto es que nos hacemos la idea de que es casi el único momento
para emprender algo, arreglar cuentas con alguien o sencillamente actuar en
relación a lo que queremos.
El mañana es tan incierto como lo es este año que
acaba de comenzar. En ese sentido, ¿qué tal si despedimos los días como
despedimos los años? Sería más fácil no ir a la cama con rencores, trabajar
duro por lo que queremos diariamente, complacernos y darnos amor todos los
días. Sería mucho más intensa la vida si viviéramos hoy conscientes de que no
hay garantías y esperáramos el día de mañana con la misma ilusión que esperamos
la llegada de un nuevo año anclados en la esperanza de que será mejor.
A partir de hoy, que cada día sea la oportunidad
viva de caminar hacia algo mejor. Transforma este año nuevo en 365
oportunidades de auto realizarte, servirle a los demás y dar lo mejor de ti. Que
tus días no comiencen sin visión, que tus metas y resoluciones se conviertan en
algo real y que ni un solo día se acabe sin que hayas hecho lo suficiente.
Lo que el día me regaló es para ti.
Punto de reflexión: Cada día es una nueva oportunidad.
Pregunta para contestar: ¿Qué cosas voy a hacer diferente para
que este año sea uno especial?
Lo que el día me regaló © 2014

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