Por:
Víctor Rafael
Siempre
habrá espacio para la duda en el corazón. Las ganas de rendirnos, en ocasiones,
llegarán a nuestra puerta como una opción real. Existen los momentos en los que
detenerse no es una opción. Por ahí dicen que para una persona valiente siempre
es muy temprano para rendirse. Mucho se ha hablado de nunca abandonar el juego,
pero, ¿hay veces que es mejor rendirse?
“¿Qué sugieres?
¿Sigo luchando o me rindo?” Dos preguntas del tamaño de un regalo, una contestación
que abrió la posibilidad de ir por un nuevo camino y una vida que había
encontrado paz en medio de aquella crisis existencial que le arropaba. Mientras
me regalaba una larga conversación con alguien a quien aprecio mucho, Dios
habló a mi vida de una manera especial. Por mucho tiempo estuve buscando una
respuesta y la encontré mientras me escuchaba decir lo que pensaba de la
situación por la que estaba pasando quien me acompañaba esa lluviosa tarde.
Entre una cosa y
otra dije, unas cuantas guerras dejaron de ser gracias al diálogo. Así pasa en
la vida, cada cosa que enfrentamos es una pequeña guerra entre dos partes. Hay
ocasiones en que estamos en medio de la guerra y aunque sabemos que estamos
llenos de heridas y sin fuerzas para seguir, escogemos permanecer en el campo
de batalla dañándonos cada vez más. Intentamos seguir forzando las cosas para
que algo más grande que nosotros suceda y nos olvidamos del diálogo como una
herramienta de liberación. Caminamos sobre lo mismo una y otra vez, tratando de
hacer que las cosas funcionen y terminamos rayando en el masoquismo, el
masoquismo trae la decepción, la decepción carga la tristeza y la tristeza todo
lo apaga.
No sé cuál es la
guerra que estás viviendo. Posiblemente las ganas de rendirte están tocando a
tu puerta. No es que sea ese el momento para rendirte sino que es la
oportunidad perfecta para parar con todo lo que estás haciendo y mirar lo que
el alma está reclamando de ti. Seguramente llevas días, meses, años en guerra
contra el mismo rival. Hay momentos en la vida en los que seguir luchando es la
mejor opción, sin embargo hay momentos en los que hará falta un diálogo con
alguien o contigo para poner fin a lo que estás viviendo. Hoy no es un buen día
para rendirte, hoy es el día perfecto para comenzar a hacer un nuevo camino.
Para comenzar a ver que lo has dado todo de ti y que por amor propio debes
continuar caminando. Para, no des gracias por las malas experiencias que
viviste en medio de la guerra, agradece por lo que has aprendido en el campo de
batalla. Detente, no te lastimes más, no inviertas tus energías reviviendo los
momentos desagradables una y otra vez, crea un camino nuevo. No mires atrás, las bendiciones ya están
creadas frente a ti, solo falta que muevas la mano de Dios a tu favor. Hoy
pones fin a una guerra para traer la paz a tu corazón, la vida te sonríe.
Recuerda que no se trata de rendirte, se trata de comenzar un nuevo camino… por
amor propio.
@victor_rafael9 | Lo que el día me regaló © 2013
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