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01 enero 2014

Regalo 46: No más palabras.


    Por: Víctor Rafael 
    Hacer más y hablar menos, de eso se trata. No porque las palabras no tengan valor sino porque las acciones son capaces de sobre pasar cualquier obstáculo. La pasada semana Dios me regaló la oportunidad de vivir una las experiencias que más me han marcado. Fui miembro de un equipo de jóvenes misioneros que visitaba por primera vez la zona de Cotuí en la República Dominicana. Como era de esperarse el choque cultural se hizo dueño del espacio que ocupábamos, fue un verdadero regalo estar allí intercambiando todo lo que nos identifica como Puertorriqueños y Cristianos. Ya entrados en confianza tuve una conversación con Rudy, un joven dominicano de 15 años de edad. Le dije "En Puerto Rico están de moda los abrazos, ¿sabes lo que es?" No dijo una sola palabra, se acercó a mí y me abrazó. Rudy, en su silencio, humildad y ganas de hacer me mostró el camino hacia una vida distinta. Aquel abrazo no solo era una demostración de afecto, también era una manera de decirme que no siempre hace falta hablar, pero siempre hace falta acción comprometida cuando se desea algo con el corazón. Él no pronunció una sola palabra para contestar mi pregunta, sencillamente me abrazó mostrándome así lo que es fundirse en un abrazo honesto, sincero y real. Hoy es un nuevo día. Enfrentarás retos y dificultades, desearás terminar el día de la mejor manera posible, intentarás que las cosas salgan tal y como las planificaste. Posiblemente hoy es el día que escogiste para salir a perseguir el sueño que tanto quieres hacer realidad, hoy es el día que hiciste tuyo para ir a poner fin a algunos asuntos pendientes. En este preciso momento está llegando a tu mente eso que tanto deseas que pase con todo tu corazón. Persíguelo. Hoy la vida te extiende los brazos para decirte que la abraces, corre abrázala y escucha como ella misma te dice que hay más valor en las acciones que en las palabras, porque las palabras sirven para declarar pero es con las acciones que se crea lo que quieres para ti. No pronuncies ni una sola palabra, ve tras lo que quieres, actúa y transforma cada momento que te da la vida en una oportunidad para conquistar lo que Dios ya creó para ti.