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30 enero 2014

Regalo 50: Practicando a ser maestro.


Por: Víctor Rafael

Dedicado a los maestros de Puerto Rico y el Mundo. A mis compañeros practicantes y a mi maestra de primer grado, la señora Rosa Santiago. Su amor me enseñó a vivir para tocar el corazón de la gente. Eternamente agradecido. 
           
            Llegará el día que partiremos de este lugar terrenal. Entonces, cada cosa que hagamos aquí quedará en el corazón de quienes estuvieron cerca. Dios nos da todos los días la oportunidad de inmortalizar nuestro nombre con buenas obras. ¿Hay algo que estés haciendo al respecto?
Hace una semana comencé mi experiencia como maestro practicante en una escuela en la ciudad donde vivo. Han sido días largos, de mucho aprendizaje y grandes experiencias. Lo más valioso del proceso hasta el momento ha sido ver en las paredes del salón carteles, canastos, cortinas y fotos, todos de compañeros y compañeras que habían pasado antes por ese centro de práctica.
En un principio le resté importancia a todo. Para ser honesto pensé que algunos de esos objetos no tenían razón para estar allí. Sin embargo, a medida que iban entrando los estudiantes mencionaban los nombres de mis compañeras; “Ese es el canasto de Xiomara.” , “Esas son las cortinas de Rocío.” , “Mira, el cartel de Erly.” Sonará demasiado simple pero si observamos con atención cada uno de ellos dejó algo de sí en el espacio que ahora ocupo junto a mi compañera. Cada uno de ellos fue allí a cumplir una misión y no solo logró completar un grado universitario, sino que logró tocar el corazón de cada uno de los jóvenes con los que vivió la maravillosa experiencia que ahora estoy viviendo.
Si llevas esta experiencia al mundo real, si tan solo pudieras tomar unos minutos para pensar en la cantidad de personas que tocas directa o indirectamente todos los días, te darías cuenta de que en cada uno de ellos vive una oportunidad para hacer el bien. No hacen falta grados académicos. Tampoco es necesario tener dinero, fama o una posición social alta. Solo hace falta un corazón dispuesto a dar sin recibir nada a cambio. La oportunidad que día a día tenemos de servir a los demás es la llave que abre las puertas de lo imposible. Los pequeños actos de amor son capaces de llegar al corazón de cualquiera. Cuando te regalas a las personas y pones tu ser a jugar, la ganancia es más, no porque lo estás dando todo de ti, sino porque la persona siente lo que estás haciendo y reconociéndolo abre las puertas de su corazón, al mismo tiempo de que le estás abriendo las del tuyo. La ganancia va en ambas direcciones.
Practicando a ser maestro entendí mi propósito en la Tierra. Estoy aquí para tocar el mayor número de corazones posible, con la mejor herramienta, con el regalo más grande que Dios puso en mis manos, mi ser. No hay nada que hacer salvo dejar que el amor que vive dentro de mí salga sin medida, sin mirar raza, género, apariencias, condición. Llevar el amor a los corazones a través del Mundo uno a la vez, amando cada día un poco más.
Pon tu corazón en todo lo que haces y verás resultados que jamás pensaste ver. Deja de hacer tanto y dedica la mayor parte de tu tiempo a SER, a dejarte ver, a abrir tu corazón. Cuando sirves, nadie pierde. Cuando aprendes a dejar algo de ti en el corazón de las personas con actos sencillos inmortalizas tu alma. 


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