21 febrero 2013

Regalo 1: 11:42pm


Por: Víctor Rafael

Era una noche cualquiera. La realidad es que era una noche demasiado común como para que algo extraordinario ocurriera. Habían pasado aproximadamente dos horas desde que llegó a mi casa a visitarme. Dedicamos gran parte del tiempo a hablar, reírnos, compartir lo que había pasado durante el día. Luego de varias horas de buenas conversaciones ya no teníamos de qué hablar, un silencio que no alcanzo a describir todavía, se apoderó del lugar que compartíamos. En el silencio, una voz gritaba  que aún había algo de qué hablar.
Pasó algún tiempo mientras decidíamos cuál de los dos pondría fin a ese silencio incomodo que de una manera muy particular nos invitaba a continuar una conversación más profunda.  Finalmente rompió el silencio y me preguntó; “ ¿Dónde quieres estar?”.
            A pesar de que parece ser una pregunta muy simple, en ese momento de mi vida, sabía  exactamente dónde estaba, sin embargo, al parecer era evidente que donde estaba no era donde realmente quería estar. Sinceramente nunca nadie se había dado el permiso de hacerme esta pregunta que, aunque parece simple, requería mucho de mí.
            Luego de unos segundos en silencio respondí, “Quiero volver a donde estaba, quiero ser como era antes, quiero volver a vivir de la manera en que vivía”. No pude terminar de hablar cuando me había hecho otra pregunta aún más profunda, “¿Por qué quieres volver al pasado? Crea un espacio nuevo y construye desde ahí”. En un principio pensé que su respuesta era, sin duda alguna, la solución a reponerme del mal que llevaba sintiendo hace ya algunos meses y pensé en quién tenía que ser yo para crear un espacio nuevo y construir de la nada la vida que quería. De momento la respuesta que buscaba llegó a mí, pensé, miré lo que tenía y respondí, “No, no voy a entregar lo que yo era porque cuando yo vivía de esa manera, lo tenía todo. Volver al pasado no siempre es la peor de las opciones y más cuando el pasado sí funcionaba.”
            En seguida el silencio se volvió a apoderar del espacio que compartíamos y sin duda alguna más de una pregunta fue contestada. Ese día decidí comenzar a vivir dándole al pasado simple y sencillamente el significado que tiene. Pensándolo bien él puede ser nuestro mejor maestro porque de la misma manera que puede presentar opciones para no estar, puede presentar infinitas opciones que pueden apoyarnos a no cometer los mismos errores una y otra vez. Comencé a vivir pensando que si dedico más tiempo a ver lo bueno que me dejó en lugar de ver lo malo que me pasó, contaría entonces únicamente con la vida que quiero tener, viviendo el presente, aprendiendo y orgulloso de quien fui, quien soy y sobre todas las cosas de quien seré.  Dándole al pasado el lugar que merece sin traerlo a mi vida presente, solo aprendiendo de él. 
            Hoy te invito a que mires todo lo que pasó en tu vida como una oportunidad que ella misma te dio para que aprendieras, después de todo siempre hay un regalo. Recuerda que “el que olvida el punto de partida, pierde fácilmente la meta” Pablo VI.  

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7 comentarios:

  1. Eso esta muy bonito. De alguna manera u otra me sentí identificado, pues que estos últimos dias he pensado bastante en mi pasado. Me parece que tú y tu amiga, tienen muchísima razón :) Gracias por compartir esto con nosotros es muy interesante y motivador! Sigue pa' lante mi hermano y cdt. Dios te bendiga !

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  2. WoW Victor me sorprendiste no sabia que escribias.... !!! Muy cierto lo que escribiste, sabras que me llego demasiado.. :) tenemos que sentarnos hablar un dia

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