25 abril 2013

Regalo 10: El cuerpo y la gallina.


Por: Víctor R. Fuentes López






             Uno de estos días en los que necesitaba escuchar algo de bendición para mi vida, un señor  me hizo esta historia. El relato trataba de una mamá gallina y decía así…

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Una gallina confundió su nido con el de una Pata, ella los protegió y calentó hasta que finalmente rompieron el cascaron. Al cabo de unos días la gallina paseaba por el bosque con sus criaturas y frente a ellos había un hermoso riachuelo. Los patitos corrieron hacia el agua para lanzarse a nadar. La mamá gallina, desesperada, le gritó a sus hijitos “No. No lo hagan, ustedes no  nacieron para eso, no pueden nadar.” En seguida uno de los polluelos se volteó hacia su madre y le dijo “Mamá, no pongas en mí tus propias limitaciones. Fuimos creados para nadar.” La mamá, no tuvo nada que decir, nada que hacer, solo ver que nadaran.
           
Así como ésta mamá gallina, me he encontrado con mucha gente en la vida que me ha dicho que no puedo. Seguramente tú te has encontrado con gente como ella. Hoy no quiero hablarte de si puedes o no realizar tus sueños, no quiero hablarte de si tienes lo suficiente para lograr tus metas o no. Hoy quiero hablarte acerca de lo que más sabes hacer. De aquello que te hace especial.
Al momento de nacer y a lo largo de la vida, han venido sobre ti bendiciones, en muchas maneras. Tu familia, tus amistades, tu trabajo o cualquier otra cosa que te haga feliz. El mayor error de nosotros, puede ser el no reconocer nuestros dones y talentos como una gran bendición y querer ser más como los demás y menos como nosotros mismos. Peor aún más, el no saber reconocer lo que lo demás son capaces de hacer e ir por la vida imponiendo limitaciones a los demás y a nosotros mismos.
La palabra de Dios nos dice en 1 Corintios 12: 17 “Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿Cómo oiría?; si todo fuera oído ¿Cómo olería?” Como bien menciona Pablo en éste pasaje bíblico, no todos venimos aquí a la Tierra con el mismo fin. Unos a otros nos complementamos con el fin de hacernos uno.
Hoy quiero invitarte a que en primer lugar, reconozcas que eres único/a y especial. Que viniste a este mundo a llenar un espacio que nadie pudo haber llenado jamás. En segundo lugar quiero que mires a los demás de la misma manera, como el regalo que son en tu vida, en la vida de quienes están a su alrededor. Reconoce sus talentos, reconoce los tuyos y encontrarás armonía. Y en tercer lugar quiero invitarte a que hagas una lista de al menos tres cosas en las que te desempeñas bien. ¿Cuántas veces te has preguntado esto? ¿Has visto el valor que tienes para el mundo? Mira el regalo que eres y regálate con amor a ti y al mundo. Madre Teresa de Calcuta decía “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.” ¡Qué diferente sería el mundo sin ti! ¡Cuánto valor tienes para el mundo! Repite esta frase en voz alta; YO ME ABRAZO Y RECONOZCO MI GRANDEZA.

            

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