02 mayo 2013

Regalo 11: El calor que refresca.


Por: Víctor Rafael 

Dedicado a mi amiga Cristina en su día de cumpleaños. Gracias por refrescar mi vida con tu amor, tus abrazos y tu amistad incondicional. Han sido cuatro años de muchas bendiciones. ¡Disfruta tu día!

            Era un día caluroso y soleado. Para todas las personas que acostumbran secar al aire libre su ropa mojada, era perfecto. Recuerdo haber escuchado que me dijo “Víctor, ayúdame a tender la ropa.” Le ayudé y luego de eso, nos sentamos en la sala de mi hogar para conversar un rato. De un momento a otro cayó un aguacero que solo dejó la ropa mojada y una refrescante brisa. De su boca solo salió “Después de el calor, siempre llueve y lo bueno de esto es que se refresca el día. No sé si lo has notado pero, en la mayo
ría de los casos, aquí en Puerto Rico, el sofocante calor viene acompañado por un refrescante aguacero. Este último nos deja la sensación de que no habrá más calor, no habrá incomodidad.   
            Hoy te invito a mirar el calor como el problema que estás atravesando. Sin importar en que área de tu vida sea, míralo. Por otra parte quiero que mires el aguacero como la solución o la bendición que ha de venir sobre ti después del sofocante calor. Sí, somos humanos, nuestra confianza en El falla a menudo y en medio del calor nos desesperamos, reclamamos y en ocasiones, hacemos cosas que lo único que traen es más calor. ¿Qué fue lo que el día me regaló? El día me regaló la oportunidad de ver que todo problema tiene solución. Mirar que después que atravesamos por el calor, llega la refrescante lluvia.

Foto: www.ojodigital.com


En 2 Corintios 4: 17- 18 dice:
“A nosotros la angustia presente, que es liviana y pasajera, nos prepara un eterno peso de gloria que supera toda medida…”
¿Qué tal si hoy comienzas a ver el calor como una oportunidad? ¿Qué tal si tu problema liviano y pasajero te lleva al próximo nivel en tu vida? Alguien una vez me enseñó que en la vida es necesario caerse para levantarse. No permitas que el calor, el momento y la incomodidad te obliguen a abandonar la bendición que ha de venir sobre tu vida. El reconocer la oportunidad que nos da la vida con cada situación que pasamos, debería siempre ir por encima de cualquier cosa que podamos sentir en medio de lo que sea que esté pasándonos.
Después de ese día aprendí que hay lluvia después del calor. Hoy te invito a hacer tuya esta idea. Saber que después del calor viene la lluvia, que después del problema, viene la bendición para tu vida, hace que todo cobre un sentido diferente.
            No sé por lo que has pasado, no sé por lo que estás pasando y mucho menos por lo que vas a pasar. Hoy solo te puedo hablar de mí. A mis veintidós años, confieso que he pasado por varios de estos sofocantes calores y estoy seguro que faltan muchísimos más. Sin embargo, siempre llega el aguacero a refrescar mi vida. Siempre he visto la mano de Dios obrando sobre mi vida y la vida de las personas que están a mi alrededor. Esto trae a mi mente unos versos de una canción que dice:      
            “Calma, que la vida no se acaba.
Con el sol de la mañana volverás a sonreír.
Calma, nunca pierdas la esperanza
Dios permite las tormentas
siempre para bendecir.” 


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2 comentarios:

  1. Espero por mi aguacero...

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  2. Saber que cada problema de la vida nos sirve para crecer y ser mejores seres humanos, nos permite vivir esa situación con la seguridad que todo va a ser para mejorar si así queremos verlo y entenderlo. Dios siempre está presente.

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