Por:
Víctor Rafael
Dedicado a mi amiga Cristina en su día de
cumpleaños. Gracias por refrescar mi vida con tu amor, tus abrazos y tu amistad
incondicional. Han sido cuatro años de muchas bendiciones. ¡Disfruta tu día!
Era
un día caluroso y soleado. Para todas las personas que acostumbran secar al
aire libre su ropa mojada, era perfecto. Recuerdo haber escuchado que me dijo
“Víctor, ayúdame a tender la ropa.” Le ayudé y luego de eso, nos sentamos en la
sala de mi hogar para conversar un rato. De un momento a otro cayó un aguacero
que solo dejó la ropa mojada y una refrescante brisa. De su boca solo salió
“Después de el calor, siempre llueve y lo bueno de esto es que se refresca el
día. No sé si lo
has notado pero, en la mayo
Hoy
te invito a mirar el calor como el problema que estás atravesando. Sin importar
en que área de tu vida sea, míralo. Por otra parte quiero que mires el aguacero
como la solución o la bendición que ha de venir sobre ti después del sofocante
calor. Sí, somos humanos, nuestra confianza en El falla a menudo y en medio del
calor nos desesperamos, reclamamos y en ocasiones, hacemos cosas que lo único
que traen es más calor. ¿Qué fue lo que el día me regaló? El día me regaló la
oportunidad de ver que todo problema tiene solución. Mirar que después que
atravesamos por el calor, llega la refrescante lluvia.
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| Foto: www.ojodigital.com |
En 2 Corintios 4: 17- 18 dice:
“A nosotros la angustia presente, que es
liviana y pasajera, nos prepara un eterno peso de gloria que supera toda medida…”
¿Qué tal si
hoy comienzas a ver el calor como una oportunidad? ¿Qué tal si tu problema
liviano y pasajero te lleva al próximo nivel en tu vida? Alguien una vez me
enseñó que en la vida es necesario caerse para levantarse. No permitas que el
calor, el momento y la incomodidad te obliguen a abandonar la bendición que ha
de venir sobre tu vida. El reconocer la oportunidad que nos da la vida con cada
situación que pasamos, debería siempre ir por encima de cualquier cosa que
podamos sentir en medio de lo que sea que esté pasándonos.
Después de ese
día aprendí que hay lluvia después del calor. Hoy te invito a hacer tuya esta
idea. Saber que después del calor viene la lluvia, que después del problema,
viene la bendición para tu vida, hace que todo cobre un sentido diferente.
No sé por lo que has pasado, no sé por lo
que estás pasando y mucho menos por lo que vas a pasar. Hoy solo te puedo
hablar de mí. A mis veintidós años, confieso que he pasado por varios de estos
sofocantes calores y estoy seguro que faltan muchísimos más. Sin embargo,
siempre llega el aguacero a refrescar mi vida. Siempre he visto la mano de Dios
obrando sobre mi vida y la vida de las personas que están a mi alrededor. Esto
trae a mi mente unos versos de una canción que dice:
“Calma, que la vida no se acaba.
Con el sol de
la mañana volverás a sonreír.
Calma, nunca
pierdas la esperanza
Dios permite
las tormentas
siempre para bendecir.”
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Espero por mi aguacero...
ResponderEliminarSaber que cada problema de la vida nos sirve para crecer y ser mejores seres humanos, nos permite vivir esa situación con la seguridad que todo va a ser para mejorar si así queremos verlo y entenderlo. Dios siempre está presente.
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