Por:
Víctor Rafael
Caminando
iban por el suelo. Una tras otra, iban
en busca de algo que estoy seguro nunca sabré que es. Pequeñas, con mucha prisa,
trabajadoras incansables, determinadas, dignas de admiración. Mi presencia en
ningún momento las detuvo y mucho menos las intimidó, contrario a eso, las
hacía trabajar más rápido aún. Hacían, con sus pequeños cuerpecillos, una larga
fila que llamó mucho mi atención. No pude continuar con lo que estaba haciendo pues
estaba totalmente seguro de que aquellas pequeñas hormigas en su prisa, pasión
por lo que hacían y determinación un regalo traían envuelto.
Me
propuse romper la fila solo para ver qué ocurría. Tomé una piedra y la coloqué
justo en medio de la fila. Tal y como esperaba, mi técnica funcionó pues luego
de haber destruido la fila, las hormigas se alteraron, caminaban en todas
direcciones, parecían desorientadas y la fila poco a poco se rompía. Al cabo de
unos segundos, las hormigas encontraron la manera de evadir aquella pequeña
roca formando así la fila nuevamente, pero esta vez era un nuevo camino. Esta
vez, con todo y roca en medio, aquellas pequeñas debían seguir trabajando. Lo
que había al otro lado era mucho más importante.
La
piedra es un rotundo “NO”. Seguramente te han puesto en el camino una y mil
piedras para que no puedas avanzar. Personalmente he tenido varias experiencias
así. No necesariamente fue alguien, tal vez fueron las circunstancias o yo
mismo, el punto es que de alguna manera u otra todos nos hemos encontrado con
esta “limitante” palabra.
Fui admitido a
la Universidad de Puerto Rico en Cayey en el 2009 al Programa de Ciencias
Naturales. En primera instancia pensé que eso era lo que me apasionaba más. Sin
embargo, luego de algún tiempo, me di cuenta de que ni me gustaba ni me
interesaba seguir estudiando en esa facultad. Me encontré con el “NO”, esta vez
de la vida. Me deprimí, me sentía frustrado, asustado y confundido. Luego de esto tomé la decisión de cambiarme
de concentración, actualmente estudio
algo que verdaderamente me apasiona. Posiblemente mi historia no tenga nada que
ver con la tuya, sin embargo, sé que muchas veces, al igual que a mí, te han
dicho “NO”.
Hoy quiero
mostrarte lo que aquellas hormigas me regalaron. Para ellas, aquella piedra
tenía un significado diferente a “NO”. Como ya te mencioné, luego de su
desesperación, confusión y angustia, lograron rodear la piedra y en lugar de
verla como una “limitación” escogieron verla como una “ Nueva Oportunidad”. Desde aquel día un “NO”, en lugar de limitar,
impulsa mi caminar. Me levanto cada mañana haciendo una elección por ir tras lo
imposible, reconociendo siempre que quien me da la fuerza para hacerlo es mi
Señor Jesús. Cada “NO” que encuentro en
el camino en lugar de representar una limitación, es una Nueva Oportunidad que Dios
me está dando para retomar las cosas donde las dejé, hacerme más fuerte en Él e
ir tras lo que quiero. Día a día le regalo al mundo esto que las hormigas me
dieron, para que nada detenga sus sueños. La próxima vez que pongan una piedra
en tu camino, recuerda que aquella roca nunca detuvo a las hormigas. Si ellas
tan pequeñas y frágiles lograron sin mayores dificultades continuar su caminar,
imagina cuánto tú puedes hacer.
Visítame en: www.facebook.com/loqueeldiameregalo
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Gracias por cada regalo, son como lluvia en el desierto. Dios te bendiga!
ResponderEliminar