Por:
Víctor Rafael
No se trata de que la situación
social sea la peor que se haya visto en años, se trata de lo que hemos dejado
de hacer y de lo estamos haciendo para que las cosas mejoren. Mucho se trabaja
para concientizar a las personas acerca del regalo que le podemos hacer a las
futuras generaciones dejándoles un medio ambiente limpio donde ellos puedan
vivir, pero, ¿cómo sería la vida si en lugar de dejar un mejor lugar para vivir,
invirtiéramos todos nuestros esfuerzos en formar mejores personas para servir?
Hace
muy poco tiempo una persona muy especial me regaló La teoría de las ventanas rotas, un estudio realizado en el año 1969 por el
psicólogo social de la Universidad de Stanford, Philip Zimbardo. En un
principio pensé que no tendría mucha relación con lo que estoy viviendo
actualmente en mi país, sin embargo me sorprendió lo real que es esta teoría
pues de alguna manera u otra hemos estado en aportación para romper las
ventanas del entorno que habitamos. En resumen, “Lo que dice la
Teoría de las Ventanas Rotas es simple: si en un edificio aparece una ventana
rota, y no se arregla pronto, inmediatamente el resto de las ventanas acaban
siendo destrozadas por los vándalos. ¿Por qué? Porque se está transmitiendo el
mensaje: aquí nadie cuida de esto, esto está abandonado.”
Ahora te invito a
ver a Puerto Rico como un edificio enorme lleno de ventanas, algunas rotas y
algunas intactas. Las rotas, como bien dice la teoría, envían un mensaje
diciendo, “aquí nadie cuida de esto, esto está abandonado.” Ver a Puerto Rico
en un enorme edificio lleno de ventanas rotas fue el regalo porque me di cuenta
de que rompemos las ventanas de nuestra isla cuando los principales medios
noticiosos del país solo hacen públicas las horripilantes matanzas en las
calles de Puerto Rico, mostrando los cuerpos en la televisión como si fueran
pedazos de carne, haciendo a un lado la sensibilidad con la intensión de ganar
dinero. También los medios rompen las ventanas de nuestro País cuando publican
únicamente acerca de los asaltos, robos y crímenes que se ven en las calles
excluyendo, opacando y aminorando a todas aquellas personas que día a día
trabajan para hacer de esta Isla un mejor lugar para vivir, enviando así el
mensaje de que <<EN PUERTO RICO LAS
COSAS ESTÁN MALAS Y NO HAY NADIE QUE ARREGLE ESTO.>> Los
políticos rompen las ventanas de nuestro país cuando luchan por un color, en
lugar de trabajar por un Puerto Rico funcional en el que todos podamos ganar. Rompemos
las ventanas de nuestro país cuando los padres no cumplen con su rol en los
hogares y en lugar de criar niños y niñas con la idea de construir, los crían
listos para destruir todo lo que ven. También las rompemos cuando vamos a la
iglesia cada domingo pero no llevamos la iglesia con nosotros a las calles día
a día, cuando no cedemos el paso en la carretera, cuando no reunimos a la
familia en la mesa, cuando vemos a quien necesita y no lo apoyamos. Rompemos
las ventanas de nuestro país cuando criticamos pero no presentamos soluciones
reales y al alcance de todos. De esta y muchas otras maneras somos aportación
negativa. Bien podría seguir mencionando las maneras en que destrozamos las
ventanas de nuestro Puerto Rico, pero tendría que publicar varios jueves
corridos acerca del tema, pero más triste y decepcionante es saber que rompemos
las ventanas de Puerto Rico y el Mundo cuando nos quedamos sentados esperando a
ver cómo o quién viene a salvarnos de este mal que estamos atravesando y no
hacemos NADA para que las cosas cambien.
La invitación de
hoy te reta a moverte de la zona de la queja, el pesimismo y la crítica. El
llamado de hoy es para el equipo de valientes que con amor, entrega y
compromiso están en la disposición de trabajar para restaurar las ventanas de
nuestro Puerto Rico roto. ¿Quieres ser parte del equipo?
@victor_rafael9 | Víctor Rafael | Lo que el día me regaló © 2013
Regalo 43: Puerto Rico. by Víctor Rafael is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

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