| Foto: Ronald Alexander 2013 © |
Por: Ronald Alexander
Toyota Corolla del año 1979. La pintura ya desmerecida. El motor a su paso sólo dejaba un ruido estruendoso. Los asientos en cuero parcialmente rotos y un baúl cargado con historias del pasado que probablemente nunca conoceré. ¿Cuántos ojos al verlo lo considerarían un trasto viejo? ¿Cuántos probablemente desvalorizan sus capacidades por llevar tantos años? De algo estoy seguro, quien lo conducía pensaba que aquel auto era una bendición. Un automóvil del pasado era lo que le transportaba en su presente.
Toyota Corolla del año 1979. La pintura ya desmerecida. El motor a su paso sólo dejaba un ruido estruendoso. Los asientos en cuero parcialmente rotos y un baúl cargado con historias del pasado que probablemente nunca conoceré. ¿Cuántos ojos al verlo lo considerarían un trasto viejo? ¿Cuántos probablemente desvalorizan sus capacidades por llevar tantos años? De algo estoy seguro, quien lo conducía pensaba que aquel auto era una bendición. Un automóvil del pasado era lo que le transportaba en su presente.
¿Cuántas veces intentamos esconder
nuestro pasado? ¿Cuántas veces nos
avergonzamos de cada herida? Sin darnos
cuenta, sin ningún rastro esos recuerdos nos mueven día a día. Somos seres humanos sí, pero también seres
históricos. Sobre eso estamos construidos.
Nuestros viejos dolores, sufrimientos, decisiones, alegrías y emociones
se transforman en carros que nos mueven hoy.
Nos han hecho más fuertes, seguros y nos han permitido conocer el mundo
que nos rodea. Hay quienes desvalorizan
el pasado, hay quienes avergonzados tratan de borrarlo y hay quienes lo abrazan
orgullosos de cada desliz y de cada logro.
Encontré el valor del auto en sus
funciones del presente y evité fijarme en su composición. De la misma manera aprendí a valorar mi
pasado por sus enseñanzas y no por lo
que viví. Como cuando de niño jugando
con fósforos sufrí una leve quemadura.
No recuerdo el dolor que sentí en ese momento, pero si aprendí que el
fuego puede hacerme daño al igual que muchas otras cosas. El recuerdo se convirtió en un auto, en un
instinto que en mi vida presente me mueve a cuidarme de lo que puede dañarme
física o emocionalmente.
Tienes una hermosa oportunidad, usa el
pasado para moverte. No desprecies los
regalos que trae por más doloroso que sea o vergonzoso lo consideres. Permite que tu historia trace el camino hacia
un futuro grandioso. Haz las pases con
el recuerdo, no le resistas o golpeará aún más fuerte. Después de todo, no podemos borrarlo pero
podemos construir usándolo como cimiento y te aseguro será el más fuerte de
todos. El pasado es el automóvil de tu
presente.

Foto 13: Mi pasado es un automóvil. by Ronald Alexander is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.
Foto 13: Mi pasado es un automóvil. by Ronald Alexander is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.
No hay comentarios:
Publicar un comentario