Por:
Víctor Rafael
Una
sola vida para hacer todo y hacerlo bien. Mucho espacio para cometer errores y
muchas más oportunidades para reivindicarse y seguir hacia adelante. Dos
caminos, el primero nos invita a permanecer en lo fácil y cómodo. El segundo,
que es el amor, nos invita a ver más allá de las imperfecciones. Aunque muchas
veces resulta doloroso, al final siempre hay una recompensa para quienes lo
arriesgaron todo por ganarlo todo.
Hace
muy poco tiempo aprendí a ver en el amor más que una decisión. He visto, a
través de estos últimos meses, cómo el amor ha sacado todo lo mejor de mí. Hasta
hace muy poco tiempo me escondí detrás de la rudeza. Me engañaba cuando ofendía
a las personas diciéndome que solamente estaba siendo honesto. El egoísmo me
hacía creer que la gente tenía que aceptar mi manera de ser porque sí. Un día
todos se alejaron sin decir nada. Solo escuchaba quejas sobre mi persona y
ninguna de mis acciones me hacía crecer. Ese día entendí que no existe tal cosa
como el amor rudo, solo personas rudas que dicen amar. Dicen que el amor no se
tiene que ver de ninguna manera, pero hoy, mirando hacia atrás, entiendo que en
efecto si es amor tiene que parecer amor.
Dios
en su amor me ha ido moldeando. Su sabiduría es tanta que me mueve, me reta y
me sostiene en lugares que aunque en un principio parezcan incómodos,
eventualmente me harán crecer. Desde que vivo amando, con cada paso que doy me
acerco a la reconciliación, el perdón y la libertad. El proceso ha sido en
ocasiones doloroso pero te aseguro que la ganancia ha sido mayor.
En
tu corazón hay marcas que hablan sobre las veces que te han fallado, ofendido o
lastimado. Para bien o para mal esas experiencias a menudo vuelven a tu mente
para recordarte los caminos que no debes recorrer o las personas que no debes
dejar entrar. Es natural que busques refugio, que te escondas tras algo que
realmente no eres, nuestra humanidad nos empuja siempre hacia el lado seguro de
la vida; sin embargo, te aseguro que en caso que decidas permanecer lejos del
amor tus días se apagarán hasta que finalmente la vida parezca no tener
sentido.
Hoy
quiero invitarte a mirar tu vida… ¿Realmente estás amando? No es mejor persona
quien más ama, pero sí quien vive el amor sin miedo a nada. La vida es muy
corta para andar buscando excusas y no amar; es demasiado débil como para hacer
fuerza contra ella y es infinitamente valiosa como para desperdiciarla
alimentando sentimientos que solo nos restan días de vida. Recuerda que el amor
nace en el corazón de cualquiera pero solo se mantiene vivo en el corazón de
las personas que están dispuestas a ver en el dolor una oportunidad perfecta
para amar y crecer.
@victor_rafael9 | Lo que el día me regaló © 2014
Regalo 52: Desde que vivo amando. by Víctor Rafael is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

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