Mostrando entradas con la etiqueta Gotas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gotas. Mostrar todas las entradas

05 noviembre 2013

Foto 7: Gota a Gota

Foto: Ronald Avila Claudio | Copyright 2013 ©



Por: Ronald Alexander 

Una gran conversación, de esas que se disfrutan de principio a fin, rodeado de amigos y sentado cómodamente.  De un momento a otro sentí que una gota caía en mi pantalón.  Instintivamente miré hacía arriba y noté una filtración en el techo de la sala donde me encontraba.  Sin ningún reparo, me llené de indiferencia y continúe hablando.  Luego de varias palabras más, cayó de nuevo la gota.  Observé mi pantalón, estaba aún más mojado, distraído continué conversando y no me moví de lugar.  Pasó una tercera vez, pero en esta ocasión decidí que aquella gota no caería más sobre mí.  
¿Has pensando en la veces que a lo largo de tu vida tienes consciencia de que algo te está haciendo daño pero no te mueves de lugar?  Más complicado aún, ¿en este preciso momento, hay algo que sabes que te hace daño y no lo has olvidado, abandonado o dejado atrás? La tendencia de vivir desde la “auto-lástima” define a muchos seres humanos hoy día. Una sociedad orientada para vivir caminando en círculos. Ciclos interminables de maltrato físico, verbal y/o emocional; largas depresiones; marginación; discriminación.   
Bajo la sencillez de aquella gota recibí una gran lección de vida.  De la misma forma que aquella conversación me distraía, encontraba mil y una razón en el diario vivir para ignorar las cosas que me incomodaban, las veía caer sobre mí como la pequeña gota pero yo decidía no moverme  y seguir cargando con mi dolor.   Encontrar justificaciones a todas estas situaciones de vida se me hacía muy fácil, era más cómodo no cambiar de lugar que enfrentar lo que me hacía daño. Desprecié una y otra vez la oportunidad de caminar hacía un rumbo que aportara a mi vida y no que le quitara.  Intenté hacer todo, menos salir de aquella silla cómoda, aunque el agua seguía cayendo.  En otras ocasiones a lo largo de mi vida, lograba reparar el techo con una gran capa de sellador, pero al pasar los días la gota encontraba una brecha y volvía a caer sobre mí.  Otras veces, colocaba un recipiente para que recibiera las gotas al caer. Eso solo era un amortiguador que al final era peor, porque tenía una enorme cantidad de gotas acumuladas; dolor acumulado que tenía que enfrentar. 
Hay una razón enorme detrás de aguantar la gota de agua, la falta de amor propio.  Quien se ama verdaderamente y respeta su integridad, no permite que se siga filtrando el agua.  Si lo puedes ver, si puedes reconocer que te causa dolor, rencor, angustia, maltrato; no te quedes mirando la gota, ¡muévete de lugar!  Cerrar los ojos ante las justificaciones, ante las distracciones no será fácil, pero puedes lograrlo.  Hay vida detrás de todas esas situaciones negativas.  Solo hay una simple solución, moverte.  Pero algo debo decirte, no pidas a Dios una segunda silla para escapar de la gota de agua si no estás dispuesto a cambiar de lugar. 


Creative Commons License
Foto 7: Gota a gota. by Ronald Alexander is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.