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10 octubre 2013

Regalo 34: Tocando fondo.


Por: Víctor Rafael

Entonces entendí que siempre dependió de actitud y determinación. No porque una cosa no pueda existir sin la otra, sino porque la suma de estas dos maneras de ser tienen la capacidad de sacar a quien sea de cualquier problema por más grande que parezca. Aunque por muchos años me dije, “estoy cansado de esto”, nunca me atreví a hacer nada para salir de ahí. Resistí el “problema” hasta el cansancio, nadé muchos años en la superficie, batallé con fuerzas que ya no tenía, sin darme cuenta de que siempre estuvo en mis manos salir de donde estaba. 
A través de sus ojos, estoy seguro que era una simple clase de natación. Desde los míos era el regalo.
El ejercicio consistía en mantenerse en la superficie utilizando los brazos y piernas moviéndolos continuamente para evitar hundirse. Luego de algún tiempo le ganó el cansancio y gritó con desesperación, “¡No puedo más!” El maestro, que observaba lo que ocurría con atención le dijo, “Toca el fondo e impúlsate hacia la orilla.” Respiró profundamente, se dejó hundir, luego se impulsó usando las piernas y logró salir nadando hacia el borde de la piscina.
Esta oportuna clase de natación solo me hizo pensar en las circunstancias que me han puesto en el lugar donde estoy hoy. A través de la vida he pasado por muchas situaciones en las que mirando al cielo he gritado “¡No puedo más!” Y mirando bien cada una de mis historias siempre la actitud y determinación jugaron un papel protagónico en el camino hacia la sanación, hacia la libertad, hacia el perdón.
Es admirable esta clase de amor. Un amor que no me carga, mostrándome el camino hacia la salida sin caminarlo por mí, sino diciéndome, “Ve, toca el fondo y nada hacia el borde.” El amor de Dios ha  permitido que toque el fondo en muchas ocasiones. En primer lugar porque me quiere ver feliz y viviendo saludablemente. A toda costa quiere sacar de mí, lo mejor. En segundo lugar me ha hecho tocar el fondo para que no olvide que soy humano, que siento y padezco, que debo darle valor a cada una de las experiencias que he vivido. En tercer lugar para recordarme que para cada situación incómoda, por más desagradable que esta parezca, siempre habrá una salida y que la fuerza que necesito para salir está en mis manos.
Posiblemente llevas mucho tiempo nadando en el mismo problema y el cansancio en este punto de la vida te está ganando. Puede que en este momento estés buscando cómo salir, ignorando por completo que la solución está en tus manos. Hoy es tiempo de salir de la piscina de los problemas, hoy es el día que pones fin a esa situación incómoda que está atormentando tu vida. Atrévete, con actitud ve al fondo y en el camino disfruta del regalo de ser humano. Dale valor a todo lo que experimentes, busca fuerzas allí,  encuentra el regalo y con determinación ve nadando hacia la orilla. Cuando llegues allí agradece por cada uno de los eventos que pasaron, disfruta de las circunstancias y nunca olvides que depende de ti, la solución siempre está en tus manos. Dios quiere verte feliz, que aprendas, que vivas, que llegues a la orilla.


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Regalo 34: Para llegar a la orilla. by Víctor Rafael is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.