Por:
Víctor Rafael
Reconocer
cada oportunidad como un momento único para comenzar. Creer que aquí y ahora es
el tiempo perfecto para ser bendecido. Caminar consciente de que en la vida
solo se está preparado para aprender. Hacer mío todo cuanto quiero e ir
corriendo tras lo que me pertenece.
En cinco años de
preparación académica pensé que estaría listo para el mundo laboral. El
escenario escolar desde la Universidad lucía complejo pero llevadero. Muchas
veces subestimé la escuela haciéndome cuentos de cómo sería mi vida en un salón
de clases. Pero ahora que estoy con los pies sobre el terreno real entiendo que
en la vida nunca se está preparado para nada.
Agradezco
inmensamente el tiempo que cada uno de mis maestros y profesores invirtió para
enseñarme todo lo que sé. Sin embargo, hoy reconozco que siempre lo que queda
por aprender supera en cantidad todo lo que aprendí. Por más veces que diga
ahora es el momento, nunca será el tiempo perfecto para dar el paso hacia lo
desconocido.
Constantemente
las ganas de ir tras algo aceleran el corazón. Nuestros ojos se llenan de
brillo y a nuestra mente solo llegan imágenes que nos hacen disfrutar, aunque
sea por un momento, la experiencia de sentirnos realizados. En seguida el miedo
toma su rol en el juego y nos hace pensar que no es el momento, que no lo
mereces o que sencillamente no vale la pena. Es interesante este fenómeno
porque siempre nos hace pensar en que existirá el momento, la oportunidad, el
día o la hora perfecta para comenzar algo. Peor aún es cuando nos creemos que “por
no estar listos” la hora de hacer que las cosas pasen es otro momento menos el
presente.
Imagina
una fábrica, en la misma hay cientos, miles, millones de cajas. Al mismo tiempo
ves a un hombre llenar cada una de esas cajas con cosas que deseas tener en tu
mano. Las puedes ver, tocar y disfrutar por un momento. Las cajas son los deseos
más grandes de tu corazón, el hombre es Dios listo para bendecirte. Dios ha
preparado de antemano todo lo que hoy disfrutas y tiene muchísimas cajas
esperando a que decidas destaparlas para que así recibas bendición.
Para
destapar las cajas hará falta determinación, confianza y riesgo. Determinación
porque no existe el momento perfecto para salir a buscar lo que te pertenece.
Confianza. No para hacer que el miedo desaparezca sino para hacerte grande
frente a cada reto que la vida ponga delante de ti. El éxito no vive en el
corazón de quienes tienen miedo de luchar por sus sueños. Riesgo para aprender
a reconocer que cada momento es único y perfecto para hacer tus deseos realidad
y sostener lo que quieres donde quieres tenerlo. Nos esperes el momento
perfecto porque nunca va a llegar. El momento para comenzar a transformar en
realidad lo que quieres lo estás viviendo ahora. Sal, lucha, transforma,
comienza. Hay más ganancia cuando arriesgas y fallas que cuando no arriesgas
porque el miedo es más grande que tú.
@victor_rafael9 | Lo que el día me regaló © 2014
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