Por:
Víctor Rafael
Un
sueño que nos mueve, una vida para disfrutar y Dios siempre cuidando cada uno
de nuestros pasos. Los sueños son el combustible que mueve nuestras vidas pero
hace falta deseo, valor y confianza para alcanzarlos y hacerlos realidad.
Hace
varias noches atrás tuve una conversación con mi hermano menor. Él había estado
de vacaciones en Puerto Rico y hablábamos de la vida en Iowa como estudiante.
La soledad, el frío y la distancia se unían para hacer que la experiencia, por
días, fuera pesada y difícil. Nunca voy a olvidar sus palabras cuando le
pregunté si quería regresar a Iowa o quedarse en Puerto Rico, porque su
respuesta fue lo que necesitaba oír para comenzar a caminar. Me dijo, “Víctor,
la verdad si fuera por mí no me iría, pero tengo un sueño que hacer realidad. Es
parte del sacrificio y estoy dispuesto a pasar por eso.”
Después
del silencio que provocó su respuesta, me di la vuelta, agradecí a Dios por el
regalo de su vida en la mía y dormí profundamente consciente de que mi hermano
no solo sabe lo que quiere para su vida, sino que sabe también cual es el
camino para llegar a la meta.
Joel,
sin saberlo, me hizo ver que en la vida para ver nuestros sueños hechos
realidad necesitaremos al menos tres cosas: Deseo, valentía y confianza.
Deseo
para que la llama que mantiene vivos nuestros sueños nunca muera. Es como el
combustible que impulsa todo lo que hacemos, no lo vemos, pero es sumamente
necesario para dar hasta el más corto de los pasos.
Valentía
para atrevernos a sacrificar todo, hasta a nosotros mismos, con tal de alcanzar
la meta. Todo gran sueño, requiere un enorme sacrificio de tu parte. Ante esa
situación necesitarás armarte de valor para tomar decisiones que seguramente
cambiarán tu vida para siempre.
Confianza.
Más que la confianza en nosotros mismos, quiero hacer mención de la confianza
en Aquel que guía nuestros pasos. “Dios no nos
hubiera dado la capacidad de soñar, sin darnos la capacidad para
hacerlos realidad.” Cuando Dios pone algo en tu corazón, al mismo tiempo te de las
herramientas para alcanzarlo. El plan de Dios es perfecto y siempre, aunque por
momentos pensemos que no tiene sentido, hay un gran regalo para nosotros.
Hoy
te invito a que mantengas vivo el deseo, las ganas de vivir y sobre todo tus
sueños. Para no dejar de soñar solo debes creer que lo que tienes en tu corazón
es totalmente posible. Ármate de valor, no tengas miedo de sacrificar todo y
confía en Dios. Ve tras tus sueños y trabaja incansablemente por ver hecho
realidad lo que quieres para ti.
@victor_rafael9 | Lo que el día me regaló © 2014
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