| Foto: Ronald Avila Claudio | Copyright 2013 © |
Por: Ronald Alexander
Hace
unos días visité a mi ahijado; un músico de esos que tocan con el
corazón. Sentí que podía
estar simplemente escuchando aquella guitarra sonar toda la noche. Era algo especial, un lenguaje
distinto, como si ese instrumento tuviera personalidad. Se mostraba lleno de
concentración. Por mi parte, yo, alguien
que no conoce mucho sobre música, fui estremecido por la curiosidad. Me pregunté a mi mismo, “¿Cómo lo
hace?, ¿Cómo puede componer tan hermosa melodía?” Pregunté y su respuesta
significó un enorme momento de reflexión. Aprendí esa noche que la música tiene
reglas. Son las que guían
al artista. A pesar de su
libertad, la música es dirigida por un conglomerado de reglas y teorías que
resultan una gran composición.
Ahora bien, reflexionemos: Tú y yo tenemos al igual que la
música, nuestras propias reglas de vida; Valores. Reglas y/o creencias
por las que decidimos como pensar, movernos, actuar, hablar. Nos debemos
a eso, al compromiso con nosotros mismos. Muchos buscamos no faltar nunca
a ellos, no abandonarlos por lo que piensa alguien más, por lo que piensa el
mundo. Somos capaces de hacer cosas que jamás pensamos por ellos, por
evitar que nuestro corazón se mezcle con aquello que no queremos. Nos
hacen funcionar a tono, como una gran melodía. Cónsonos con nuestro
interior y nuestro corazón; con Dios. Nos apoyan a convivir en
comunidad. Nos hacen una sociedad fraterna y amable. La lista puede
ser muy larga. Por ejemplo: amor, paz, tolerancia, respeto, honestidad,
generosidad, fe, empatía, integridad, etc.
Me gustaría que podamos ver qué lugar ocupan éstos en
nuestro mundo hoy día. En primer lugar, te
invito a mirar en tu interior y luego el de nuestra sociedad. ¿Sonamos
como una melodía? ¿Estamos siguiendo lo que realmente creemos? En
ocasiones, parece que vivimos más bien siendo un sonido estridente. La
criminalidad, la insensibilidad al dolor ajeno, el querer ser más dejando atrás
a los demás, tantas cosas que podemos ver hoy día. Un mecanismo roto, un
mecanismo falto de notas musicales; de valores. Valores que hemos
desplazado a raíz de nuestras heridas sociales. Los gobiernos que olvidan
a su pueblo, la crisis económica, la escasez de educación, el despilfarro
desmedido del comercio, la ausencia de amor.
Alimentamos la falta de valores con
nuestra indiferencia. Viviendo
a la espera de que alguien más haga lo que puedo hacer yo. La inacción es tan dañina como la
acción negativa. Ahí,
también se refleja la falta de valores, esperar un cambio sin actuar. Pero hoy,
se nos presenta una gran posibilidad. Si podemos reconocerlo, podemos
cambiarlo.
Te invito a sonar como una gran melodía. No permitas que los disturbios
sociales, los cambios te hagan perder las esperanzas. Lo primero, restablecer nuestro interior. ¿Qué valores haz perdido? ¿Cómo volver
a ellos? Luego, sé ruidoso o ruidosa. Deja
que tú buen sonido contagie a todos; Hazle
saber que nuestra sociedad está sedienta de muchos valores; Hazte escuchar y sobre todo sentir; Sé el mejor ejemplo que puedas lograr
ser. Visita a quien esta en
la cárcel; da de comer a quien tiene hambre; da de beber a quien tiene sed; da
techo a quien está cobijado solo bajo el cielo; abraza a quien esté falto de
amor. Sé un o una pacifista
sin fin y sobre todas las cosas, identifícate con el dolor ajeno. Forjemos juntos una nueva
sociedad. Un mundo lleno de
valores. Creamos una melodía
tan perfecta, que valga la pena escucharla.
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