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12 noviembre 2013

Foto 8: ¡Corre!

Foto por: Ronald Alexander 


Por: Ronald Alexander 

Me atrapó el coraje.  De un momento a otro estaba inmerso en una discusión que yo muy bien sabía, no me llevaría a ninguna parte.  Pero como es común, el coraje alentó las palabras y luego los actos.  Dije cosas que no quise decir e hice cosas que nunca quise hacer.  No estoy seguro si ambas partes estábamos mal, de lo que si estoy claro es que nos influenciaba un mal sentimiento, una atmósfera llena de mal humor.  Con todo el propósito nos herimos.  Ese día todo terminó como no debía ser. 
La fuerza de las emociones en ocasiones es incontrolable.  Por más que lo evitemos, el coraje de vez en cuando toma lugar.  Significa la ruptura de muchas cosas, corazones, amigos, familia.  Cuando nuestro interior se llena de sentimientos oprimidos, cuando caminamos por la vida sintiendo pero no expresando, creamos dolor y heridas.  Todo eso se manifiesta en el momento menos deseado.  Cuando nos encontramos en una situación apremiante sacamos todo lo que llevamos guardado por mucho tiempo.  Es como una explosión, como un viaje de alta velocidad que solo lleva todo lo negativo de nosotros y lo trasmite a alguien más.
Me enfrenté a alguien que amaba sin medida.  No fui capaz ese día de controlar todo lo que mi corazón albergaba por tanto tiempo.  No logré correr para el lado contrario.  Me puse una venda en los ojos y solo luché por tener la razón y después de todo, ¿para qué sirve tener la razón?.  Mi deber era alejarme del coraje y caminar por el sendero del amor.  Buscar la comprensión y no la razón.  Poner el alma y no el cerebro.  

Lo peor es que en algún momento todo mi interior querrá explotar nuevamente.  Porque la vida es así, porque soy humano. Somos humanos. Pero la próxima vez habrá una opción, huir.  Y no me refiero a huir del problema,  ésta vez es una invitación a huir del coraje.  Correr al otro extremo, el amor.  El coraje solo sirve para sentirlo, no evoca ningún otro resultado. Por al contrario, amar tiene repercusiones en todo tu contexto. No sólo lo sientes, eres capaz de materializarlo en algo o alguien. ¿Es así de tangible el coraje? Por eso hoy, pon el corazón.  ¡Huye, escápate, corre!  No dejes que el sendero del coraje guie tus pasos.  Cuando enfrentes una situación incómoda, trae el alma al juego.  Recuerda todo lo hermoso que haz vivido y abrázalo.  Dale la importancia que requiere la persona que tienes en frente y no olvides que también es un ser humano que comete errores.  ¡Corre!

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Foto 8:¡Corre! by Ronald Alexander is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.