Foto: Ronald Avila Claudio | Copyright 2013 ©
Por: Ronald Alexander
Recuerdo sentir ahogarme en varias ocasiones. ¿La razón de todo? una necesidad que
me había inventado. Acepto
que fui por algún tiempo una persona completamente dependiente. Respiré, caminé, viví por alguien
más. Nada me pertenecía,
regalé cada suspiro y pensamiento. Lo
peor es que, fueron meses en los que mi vida sufrió un alto. Detuve todo lo que amaba, toda
actividad física que acostumbraba y hasta la universidad era un pesar. Si estaba lejos, me sentía solo. Me perdí por entregarle demasiado
valor a alguien más.
Nadé en círculos. La
necesidad sobrepasaba mis pensamientos. Experimenté
ansiedad, tristeza y hasta reacciones físicas. Afectó de forma directa todas mis
actividades comunes, pues todo giraba entorno a ello. Cambió mi temperamento, cambió la
manera en que enfrentaba las circunstancias de la vida y cambió mi cuidado
personal. El sentimiento de
culpabilidad era enorme, sentía dolor cuando intentaba escapar y no lo
lograba. Me aleje de mis amigos,
familiares y personas cercanas. Ocupaba
la mayoría de mis pensamientos buscando maneras de relacionarse con eso que
tanto “necesitaba”. Recuerdo
llorar, llorar mucho.
Aceptar mi condición fue esencial para salir. Reconocer que adopté una falsa
identidad y que no me daba valor. Luego
de aceptarlo, busqué apoyo. Después
de tantas veces sentir que me extinguía, recordé que Jesús extendió su mano a
Pedro cuando caminó sobre las aguas y su falta de fe le hizo hundirse. Lo más importante para mí fue
refugiarme en mi espiritualidad, dejé que abriera el mar por mí, pasé al otro
lado con fe y confianza. Luego
visité un profesional. Encontré
en la oficina de un psicólogo aliento y consejos que aportaron para que saliera
del agua. Por último, volví
a mí. Regresé a hacer las
cosas que amaba, tomé una distancia saludable de esa persona y decidí vivir
dándome el amor que me corresponde.
Nunca olvides que eres
completamente capaz de salir. Haz
nacido para romper los círculos. Ahogarte
no está entre tus opciones. Valora
quien eres y mírate más grande que cualquier dependencia. Defínete como alguien grandioso y
sobre todo toma acción de manera rápida. Recupera tu vida, tómala en tus manos
y arrebátasela a eso que no te funciona. No te impacientes y busca no sentirte
culpable, es completamente normal volver a donde no queremos en
ocasiones. Aléjate del
grado que creas necesario de eso que te mantiene dependiente, si lo requieres,
déjalo todo. Hoy te regalo
una foto desde mi experiencia, no importa cuantas veces sientas que te falta el
aire, eres capaz de salir del agua y no ahogarte.
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Foto 5: Eres capaz de salir by Ronald Alexander is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
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