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| Foto | Alex Colón © 2014 |
Por:
Víctor Rafael
En
un resbalón reconocí el camino que debía seguir, no porque el miedo fue más que
yo, sino porque vivir en el suelo no era una opción para mí.
Hace algún
tiempo decidí tomar una cámara y caminar en compañía de un gran amigo para
capturar algunas imágenes cerca de mi casa. En el campo es muy común ver
alambres de púas dividiendo los terrenos; sé, porque lo he vivido antes, que
éstos pueden ocasionar dolorosas heridas. Le advertí a mi amigo que se alejara
de ellos, que no los tocara porque podría hacerse daño pero él decidió
acercarse para tomar algunas fotos, de repente resbaló y extendió
instintivamente su mano hacia el alambre buscando apoyo para no caer y se hincó
con una de las púas ocasionándose una profunda herida.
Sucede
muchas veces que vamos en una dirección, vemos que nos estamos acercando al
peligro, nos advierten lo que va a suceder y aún así escogemos pasar por la
experiencia ocasionándonos heridas que marcan nuestra vida para siempre. En ese
momento los deseos frustrados de volver el tiempo atrás nos ponen de cara al
suelo, el dolor que se pudo haber evitado se hace más fuerte y el remordimiento
por lo que se pudo haber sido nos acompaña durante todo el camino de regreso.
Es
muy común ver escenarios como este en nuestra vida. El pensamiento social
colectivo nos dice que nadie aprende de las experiencias ajenas pero la realidad es que si prestáramos especial
atención a lo que han vivido las personas que están a nuestro alrededor sin
duda alguna evitaríamos muchísimas experiencias dolorosas. Es cierto que Dios
permite ciertas cosas para formar nuestro corazón, pero al mismo tiempo quiere
que aprendamos de lo que otros ya han vivido; pues cuando sumamos nuestras
experiencias a las de los demás hacemos un todo que sin duda alguna nos apoyará
de distintas maneras.
Desde
mi punto de vista, son nuestras decisiones las que nos forman. Para bien o para
mal éstas muchas veces tienen un efecto irreversible en todo lo que hacemos.
Escogemos nuestra pareja, trabajo, con quien relacionarnos, lo que vamos a hacer
con nuestra vida profesional; en fin, Dios nos dio la capacidad de escoger casi
todo lo que tenemos a la mano. Es necesario que nos hagamos sensibles a las
señales que el camino nos presenta: una voz amiga, un consejo, un llamado, una
corazonada, lo que alguien más vivió. Es pertinente que quitemos la venda de
nuestros ojos para comenzar a tomar decisiones saludables. Pero de todo, lo más
importante es que aprendamos a ver en los eventos dolor de los demás, una oportunidad
perfecta para caminar en dirección contraria.
El amor se
presentó y dijo: Las historias no tienen que repetirse, no existe razón para
vivir en el dolor, no hace falta auto mutilarse para ganar. Las señales solo anuncian
el camino que debes seguir, las voces hablan por experiencia y yo me presento
siempre para guiarte por el mejor camino… escúchame. Regálate la oportunidad de
vivir, aprende lo más que puedas y sobre todas las cosas cuida de ti… guarda tu
corazón.
@victor_rafael9 | Lo que el día me regaló © 2014
Regalo 54: El amor se presentó y dijo... by Víctor Rafael is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

Gracias Amigo Dios te Bendiga!
ResponderEliminarAmén, muchas gracias a ti por detenerte a leer. Lo que el día me regaló es para ti. :D
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