Me puse en pie, me detuve a recoger la mochila y
demás cosas. Quienes estaban sentados en
la parte de atrás, rieron. De manera
rápida giré mi cabeza hacia ellos y detuvieron la risa, algunos se contenían
con trabajo. En el momento disimulé, me
mostré indiferente y salí del salón. No
podía parar de pensar. Pasé todo el
camino a casa y varias horas más tratando de encontrar la razón de aquella
risa. ¿Se burlaban de mí? ¿Qué fue lo
que hice? ¿Me veo mal? ¿Qué tengo? Me hice mil preguntas, perdí horas, minutos,
segundos intentando descubrir de que se reían.
Las suposiciones me dominaron. Me
convertí en un director de cine de manera inconsciente.
Todos suponemos.
Nos hacemos mil historias en la mente, casi como una película. Construimos una estructura narrativa con un
personaje principal, nosotros mismos.
Suponer es crear ideas sobre lo que puede estar pasando, pasó o
pasará. Sucesos que son una mera
invención de nuestra mente. El problema
es que la mayoría de las veces dichas suposiciones no nos apoyan. Constantemente nos torturamos con ideas que
ni siquiera son reales.
Sentí un coraje enorme. Pensé enfrentarlos, cuestionarles la causa de
su risa. Cuando llegué a casa, me miré al espejo. Busque algún signo en mi ropa, algún indicio
en mí que motivara aquella risa. Pensé
en todas las palabras que dije aquella tarde, pero no encontré nada. Concluí que
era poco probable que su risa fuera causada por mí. Pero también entendí que aquellas
suposiciones eran y siempre serán producto de mi inseguridad, el deseo de ser
aceptado y la falta de autoconocimiento.
Las consecuencias de haberles enfrentado hubiesen
sido horribles. Las suposiciones son
responsables de la ruptura de muchas relaciones. El dejarme llevar por hechos no concretos me
ha llevado a equivocarme en múltiples ocasiones. Lo peor de todo, es que esa película que
inventamos la mayoría de las veces no tiene un final feliz. Nos imaginamos discutiendo, vemos imágenes de
personas que amamos fallándonos o que nos pasarán cosas terribles. La autoestima de muchas personas se ve
afectada. Hay quienes pierden tiempo valioso en esos pensamientos y permiten
que sus emociones sean dominadas por ellos.
Hoy es un buen día para comprometerte contigo. Te invito a dejar atrás la suposición. Aún así nuestra condición humana nos hace
difícil la tarea. Cuando sucedan, dirige una película de éxito, de amor y de
paz. Escribe un guión en donde tú, el
personaje principal y su alrededor terminen con un final feliz. Poco a poco te acostumbrarás a siempre llenar
tú cabeza de imágenes que aporten a tú bienestar y dejarás atrás los pensamientos
negativos. Disfruta tu presente, valora
tu tiempo y no gastes energía en lo que no funciona. Sé el director de una película positiva. "Por eso,no se preocupen del mañana, que el mañana se ocupará de sí. A cada día le basta su problema." Mateo 6:34
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Foto 6: Crea una historia feliz. by Ronald Alexander is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
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