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13 marzo 2014

Regalo 56: Fuego.


Foto: Alex Colón © 2014 
Por: Víctor Rafael

He caminado por el fuego, sé lo que se siente cuando el calor quema y consume todo. Pero lo más importante es que a través del fuego que encuentro el camino que me guía a una nueva temporada.
Caminando entre lo que quedó después del incendio forestal, vi en medio de las cenizas una pequeña planta creciendo. Semanas antes, el fuego había acabado con todo lo que cubría a aquella pequeña colina sin dejar rastro de vida aparente. Para mi sorpresa, al preguntar porqué razón crecía la planta entre lo quemado, aprendí que una vez el fuego consume todo, fertiliza en cierta manera la tierra permitiendo así el crecimiento de nuevas plantas.
Pensé por largo tiempo en las veces en que distintas situaciones han consumido todo, incluso mis ganas de vivir. Hice un pequeño examen de conciencia y en efecto, después de cada problema, después de haber sido consumido por lo amargo de la experiencia, he crecido como persona. El fuego ha consumido mucho de mí pero al mismo tiempo me ha permitido mirar la vida lleno de valentía y no con temor. Sin lugar a dudas cada momento cargado de dolor, amargura o extrema dureza, me ha llevado a un nuevo nivel. He aprendido a reconocer en el fuego, en lo duro de la vida, el combustible que me apoya a moverme de espacio y emprender un nuevo camino.
Es posible que estés siendo consumido por el fuego. Alguna parte de ti está experimentando un problema que amenaza con acabarte. En este preciso momento es probable que el calor de la situación esté menguando tus fuerzas. Estás en medio de un incendio, de un problema, de una tribulación, mas es necesario que entiendas hoy que Dios sólo está preparando el terreno para darte una vida nueva. Sin lugar a dudas Él quiere bendecirte, está haciendo de tu corazón un espacio fértil y dispuesto para hacerte crecer. El fuego ha llegado, está consumiéndote.  El fuego muchas veces me quemó, pero hizo de mi corazón uno mejor. Fertilizó el terreno, las áreas de mi vida en las que eventualmente crecería; lo mismo pasará contigo. ¡No temas! Tu terreno, tu corazón, tu vida está siendo preparada para ser ensanchada. Una nueva temporada comienza hoy. 


Creative Commons License
Regalo 56: Fuego. by Víctor Rafael is licensed under aCreative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

24 diciembre 2013

Foto 14: La raíz del problema

Foto por: Ronald Alexander

Por:  Ronald Alexander 

Admirar las hojas bailar al compás del viento,  abrigarse bajo su sombra, rasgar la madera y disfrutar de su húmedo olor, inmenso regalo.  Sin embargo, la inmensidad de un árbol es mayor de la que nuestros ojos pueden percibir.  Su vigorosidad e imponencia corresponden a un sin número de raíces arraigadas fuertemente a la tierra.  Están ahí, firmes y muchas veces desapercibidas.  Alimentan el árbol, le dan soporte y fuerza.  Todo lo que el árbol es, proviene de sus raíces.  Si ha de pasar algún problema en el árbol, se debe mirar primero la raíz. 
Cada situación que guardamos en el corazón contiene raíces.  Algunas desapercibidas, otras notables y otras que podemos ver, pero que decidimos no prestarle atención aún sabiendo que deberíamos.  La raíces son un sistema, son un tumulto de vivencias que provienen de situaciones del pasado que debemos manejar.  Son sucesos que en vez de utilizarlos para movernos a lo próximo los anteponemos a nuestro estilo de vida.  Son aquellas heridas que sustentan nuestros problemas, le dan fuerza y vigorosidad tal y como sucede con el árbol.  Imagínate por un momento dirigiéndote hacía tus seres queridos en alguna discusión pero antes de hablarles, colocas frente a ti una pared y estás obligado a observarla.  La pared está llena de malos recuerdos y dirige tus emociones de manera negativa en medio de la discusión.  Una pared creada por las raíces, por el dolor que no haz logrado sanar. 
La mayoría del tiempo buscamos solucionar nuestros problemas  de manera apresurada, superficialmente.  Ignoramos mirar más haya, siempre y cuando nos apartemos del dolor actuamos rápidamente.  Sin saberlo probablemente nos estamos condenando a enfrentar mayor sufrimiento en el futuro.  Si cada problema que enfrentamos en la vida contiene raíces que le alimentan es necesario antes de acabar con él, conocerlas.

Hoy date el permiso de mirar en tu interior.  Cierra los ojos, piensa en tus problemas presentes y luego da un viaje al corazón.  La raíz de cada problema, el dolor que no te permite caminar hacia lo próximo debe ser atendido.  No pongas vendas momentáneas, no busques la superficialidad por miedo a sufrir, ve a la raíz.  Pretender que todo está bien conociendo el verdadero proceder de tu dolor es engañarte a ti mismo.  De la única manera que podrás sanar es conduciéndote a la fuente.  Aparta la raíz que no te permite crecer de manera saludable.  Convierte en un árbol imponente y afianza tu camino hacia la sanación.