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19 noviembre 2013

Foto 9: La Vida en un Carrusel


Foto por: Ronald Alexander

Por: Ronald Alexander

Llegué por casualidad o mejor dicho, por una bendición.  Era una de estás pequeñas actividades de pueblo.  Una feria de arte.  Me detuve frente al carrusel por unos segundos, sus luces llenaron mis ojos, las sonrisas de los niños y los caballos que giraban una y otra vez.  Sin desaprovechar la oportunidad me subí a él.  Por varios minutos me encontré sentado, girando hacía ninguna dirección específica.  No pude evitar preguntarme, ¿cuántas cosas en mi vida se habían convertido en vueltas sobre el mismo lugar?
Muchas de nuestras frustraciones más grandes provienen de ahí, hacer una y otra vez lo mismo.  Convertimos en rutina innumerables cosas.  Relaciones, malos hábitos, nuestra espiritualidad, el trabajo, los estudios.  Caminamos en un estado “automático”, respiramos porque existe el oxígeno, pero sin darnos cuenta de que lo hacemos.  Probablemente vives atrapado en la rutina de un trabajo que no te satisface.  Te levantas en la mañana, tomas tu café y todos los días regalas ocho horas de tu vida haciendo lo mismo, algo que te hace infeliz.  Quizás llevas varios años sentado en salones escuchando profesores enseñarte lo que la sociedad considera como una buena profesión.  Compartes una relación en donde solo se conforman con estar juntos, pero ya no hay chispa, ya no llega un “te amo repentino” o un detalle a tu puerta.  ¿Cada domingo vas a la iglesia porque tus padres así te lo enseñaron? ¿o lo haces porque vives una experiencia de amor profundo junto a Dios? De seguro hay muchas cosas que haz querido cambiar en la vida, enfrascado en la rutina has seguido dando vueltas prolongadas en un carrusel. 
¿Cuál ha sido mi vuelta más prolongada?  Mi espiritualidad.  La cultivé a diario haciendo lo mismo.  Al pasar el tiempo perdió el sentido.  El carrusel se movía muy rápido ya y parar cada vuelta era casi imposible.  Para ser honesto me encontré en un abismo muy profundo, “vivía una noche oscura del alma”.  Así describió Madre Teresa su vida en un momento donde tenía la certeza de que Dios estaba presente, pero ella no lograba sentirlo.  Escuchar una frase muy sabia me hizo detener el carrusel.  “Si quieres resultados diferentes, haz cosas diferentes”.   Es lógica básica, pero difícil de practicar.  Sin embargo fue posible. 
¿Cuáles son tus vueltas más prolongadas?  ¿Qué rutinas debes cambiar para obtener resultados distintos?  Piensa que si estás donde no quieres estar es porque decidiste subir a un carrusel.  Por más cómodo que sea, por más divertido que lo encuentres, debes avanzar.  No hay felicidad donde no hay autorrealización.  Eres un ser creado con la capacidad de alcanzar todo lo que te propongas, deja de dar vueltas.  Escoge hoy el éxito, escoge vivir tus sueños.  Toma fuerza de ellos y promete caminar siempre hacia el frente, esa es la única opción.   

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Foto 9: La vida en un carrusel. by Ronald Alexander is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.