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01 mayo 2014

Regalo 63: Esto es lo que soy.

Por: Víctor Rafael 

No es que esté expuesto a los cambios, es cómo reacciono ante ellos. Los cambios son algo totalmente natural pero la realidad es que es más fácil decirlo que asimilarlo.

Foto: Alex Colón © 2014
Un Pitirre volaba de rama en rama, de lugar en lugar. No importaba dónde este se posara, su postura era sólo una; Firme, presente, siempre atento. Su entorno cambiaba mas él permanecía fiel a sí mismo, a lo que él era. Hubo un momento que se posó sobre un alambre de púas y parecía estar sobre una rama, no le preocupaban las púas sólo se ocupaba por mantener la postura durante la situación.

Esta escena natural y perfecta sólo me hizo reflexionar en todos los cambios que enfrentamos en la vida. Los cambios pueden ser difíciles de afrontar pero son tan necesarios como el aire. En ellos existe la oportunidad de mejorar, aprender y al mismo tiempo son un vehículo de superación. Los cambios pueden afectarnos positiva o negativamente y no es algo de lo que tengamos control. De lo que sí tenemos control es la manera en que reaccionamos ante ellos.

Igual que el pitirre estamos expuestos, por elección o por obligación, a muchos cambios. Lo más importante es que los asumamos con responsabilidad y sobre todo con valor. Cuando estamos frente a un momento de cambio, estamos frente a una oportunidad perfectamente creada por Dios para llevar tu vida de lo que es a algo mejor. Tú y solamente tú decides cómo te vas a relacionar ante este tipo de situación. En ocasiones, bien puede ser una que nos lleve a avanzar o que momentáneamente parezca atrasarnos; la diferencia radica en la manera que te manejas en medio del momento.

Ahora con lo que eres, sin buscar nada fuera de ti, enfrenta cada situación que la vida te presente con valentía. Igual que el despreocupado Pitirre, frente a una situación de cambio repite; “Esto es lo que soy. Dentro de mí está lo que necesito para vencer.” Todo en la vida cambia, día a día cambiamos y por fe cada cosa que se presenta delante de nosotros es para bien.  No temas, enfrenta los cambios con optimismo y regálate la oportunidad de ver qué es lo que hay para ti detrás de cada uno de ellos.



Creative Commons License
Regalo 63: Esto es lo que soy. by Víctor Rafael is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.



03 diciembre 2013

Foto 11: Cambio de estación

Foto por: Ronald Alexander

Por: Ronald Alexander


      Sin esperarlo, sin ningún precedente, simplemente pasa.  Todo en la vida cambia.  Hace unos días tuve el regalo de viajar en un tren.  Los túneles, las vías, las personas esperando, sin lugar a dudas algo maravilloso.  Me detuve a observar como todos aguardaban cada vagón, como cambiaban de estación en estación esperando llegar a su destino.  Para mí, fue una sorpresa darme cuenta que llevo toda mi existencia siendo simplemente un pasajero que cambia de estación.  La vida es un tren que a cada mínima fracción de segundo se detiene en un nuevo lugar, en una nueva persona o en una nueva situación.  El cambio es inminente.
      Como alguien dijo alguna vez, “no hay nada más seguro que el cambio”.  Probablemente para nosotros asimilar esto es complicado.  A fin de cuentas, ¿quién desea que la vida cambie de repente, sin preguntar, sin avisar?  Es inevitable y por ello es necesario manejarlo y aceptarlo.  Convertir cada cambio en una posibilidad, mirarlos desde un crisol positivo.  ¿Complicado? ¡Por supuesto que sí!  Nadie vive preparado para la pérdida repentina de un ser querido, nadie se detiene a pensar si en algún momento de su vida tendrá necesidades económicas, es casi imposible deducir que nos tocará trabajar en algún lugar donde no deseamos o que tendremos que mudarnos repentinamente de nuestro país.  Pero de algo estoy seguro, cada uno representa una nueva posibilidad. 
      Hace algún tiempo el tren de la vida me dejó en una estación desconcertante.  Un familiar enfermó.  Significó dedicar tiempo a cuidarle y restar tiempo a las actividades que diariamente solía realizar.  Un cambio significativo para un joven de dieciocho años en aquel momento.  Logré entonces encontrar la posibilidad detrás de todo.  Este cambio creó en mí un corazón compasivo y humilde.  Un corazón capaz de identificarse con la necesidad en cualquier parte del mundo.  Un corazón amoroso, servicial y desinteresado.
      Los cambios, más que irremediables, son necesarios.  La vida debe cambiar para que cada uno de nosotros lo haga junto a ella.  Cuando el tren te sorprenda y se detenga en una estación que te incomode, paciencia.  Permite que el cambio te invada, baja del vagón y observa la estación.  Mira el panorama y date cuenta que detrás de la incomodidad hay algo positivo.  No le temas, ¡enfréntalo!  No olvides que depende de ti ver el regalo que trae a tu vida.  El cambio de estación después de todo valdrá la pena.