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19 febrero 2015

Regalo 84 | Un regalo en tiempo real

Por Víctor Rafael

Por las pequeñas oportunidades que nos transportan a grandes hazañas. 

Hoy tuve la oportunidad de conocer al Procurador de las Personas con Impedimentos de Puerto Rico. Luego de la entrevista, que como parte de mi trabajo estaba haciéndole, me dijo; “Es mejor montarse en el tren y bajarse en la próxima parada, a dejar que el tren pase sin haber experimentado hacia donde te llevará. Hay que aprovechar las oportunidades.”

Este sabio consejo cambió todo mi día. Esto no era lo que había escrito para publicar hoy pero así es la vida y las oportunidades, llegan cuando menos las esperas. Por lo regular esperamos que pasen cosas grandes para convencernos de que es el momento. Cuando lo cierto es que el “momento perfecto” no existe. El momento perfecto para emprender lo creas tú cuando tomas la decisión de comenzar. Nos paramos frente a la vía del tren de la vida a esperar que nos diga hacia dónde va, qué va a pasar en el camino y cómo terminaremos el viaje. Buscamos garantías cuando la realidad es que en este plano terrenal nada es garantía, nada.

Hoy seré breve, aprovecha las oportunidades que aparecen frente a ti. Dile sí a las puertas que se abren. Entra, busca, aprende, recibe, disfruta de las particularidades de cada oportunidad… en el camino, si no te sientes conforme igual serás libre de desistir. Las pequeñas oportunidades nos sumergen en un proceso de aprendizaje poco seguro pero de mucha ganancia.

En el tren de la vida existen muchos caminos, destinos, personas, oportunidades. Solo tú decides en cuál de los vagones montarte. Cada uno de ellos representa una oportunidad y cada parada la opción en libertad de desistir o seguir. Las decisiones nos forman, nos transforman, nos transportan al futuro que no conocemos hoy. El éxito es las oportunidades que aprovechamos.


Lo que el día me regaló es para ti. 

Punto de reflexión: Debemos aprovechar las oportunidades que se presentan. 

Pregunta para contestar: ¿Qué cosas estoy dejando pasar? 
¿Qué me detiene? 

@victor_rafael9 | @eldiameregalo 

Lo que el día me regaló © 2015

Creative Commons License
Regalo 84 | Un regalo en tiempo real  by Víctor Rafael is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.

03 diciembre 2013

Foto 11: Cambio de estación

Foto por: Ronald Alexander

Por: Ronald Alexander


      Sin esperarlo, sin ningún precedente, simplemente pasa.  Todo en la vida cambia.  Hace unos días tuve el regalo de viajar en un tren.  Los túneles, las vías, las personas esperando, sin lugar a dudas algo maravilloso.  Me detuve a observar como todos aguardaban cada vagón, como cambiaban de estación en estación esperando llegar a su destino.  Para mí, fue una sorpresa darme cuenta que llevo toda mi existencia siendo simplemente un pasajero que cambia de estación.  La vida es un tren que a cada mínima fracción de segundo se detiene en un nuevo lugar, en una nueva persona o en una nueva situación.  El cambio es inminente.
      Como alguien dijo alguna vez, “no hay nada más seguro que el cambio”.  Probablemente para nosotros asimilar esto es complicado.  A fin de cuentas, ¿quién desea que la vida cambie de repente, sin preguntar, sin avisar?  Es inevitable y por ello es necesario manejarlo y aceptarlo.  Convertir cada cambio en una posibilidad, mirarlos desde un crisol positivo.  ¿Complicado? ¡Por supuesto que sí!  Nadie vive preparado para la pérdida repentina de un ser querido, nadie se detiene a pensar si en algún momento de su vida tendrá necesidades económicas, es casi imposible deducir que nos tocará trabajar en algún lugar donde no deseamos o que tendremos que mudarnos repentinamente de nuestro país.  Pero de algo estoy seguro, cada uno representa una nueva posibilidad. 
      Hace algún tiempo el tren de la vida me dejó en una estación desconcertante.  Un familiar enfermó.  Significó dedicar tiempo a cuidarle y restar tiempo a las actividades que diariamente solía realizar.  Un cambio significativo para un joven de dieciocho años en aquel momento.  Logré entonces encontrar la posibilidad detrás de todo.  Este cambio creó en mí un corazón compasivo y humilde.  Un corazón capaz de identificarse con la necesidad en cualquier parte del mundo.  Un corazón amoroso, servicial y desinteresado.
      Los cambios, más que irremediables, son necesarios.  La vida debe cambiar para que cada uno de nosotros lo haga junto a ella.  Cuando el tren te sorprenda y se detenga en una estación que te incomode, paciencia.  Permite que el cambio te invada, baja del vagón y observa la estación.  Mira el panorama y date cuenta que detrás de la incomodidad hay algo positivo.  No le temas, ¡enfréntalo!  No olvides que depende de ti ver el regalo que trae a tu vida.  El cambio de estación después de todo valdrá la pena.